Las cuatro principales organizaciones agropecuarias de Argentina anunciaron el martes que se mantendrán en "estado de alerta y movilización" en reclamo de mejoras para el campo luego de que en la medianoche finalice el paro de actividades que productores de todo el país realizaron durante siete días.

"Termina una protesta pero no significa que termine la lucha ni la preocupación enorme por el sector agropecuario y la economía en conjunto", dijo en una conferencia de prensa Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina.

El dirigente, quien dijo sentirse "satisfecho" por el nivel de acatamiento de la protesta, señaló que "hay muchos problemas" por resolver y que los ganaderos y agricultores celebrarán "asambleas en el interior y manifestaciones contundentes en caso de que la situación lo requiera".

Los productores cesaron el 6 de junio la comercialización de granos, carne y productos agropecuarios no perecederos en protesta por lo que consideran una falta de respuesta del gobierno de la presidenta Cristina Fernández a sus reclamos.

Según denunciaron los productores en varios comunicados difundidos durante la huelga, por la fuerte sequía que azotó al país "Argentina perdió... sólo en esta cosecha más de 20 millones de toneladas de granos, entre maíz y soja" y que aunque el gobierno se comprometió en enero a facilitar mecanismos de asistencia financiera éstos "jamás se concretaron".

Además se quejaron de que la comercialización de granos, carnes y lácteos es perjudicada por "la intervención por parte del gobierno, mediante acuerdos y cupos de exportación".

Buzzi enumeró otros problemas como los altos costos, la falta de asistencia financiera para los productores y la excesiva presión impositiva que recae sobre el campo.

También anunció que las organizaciones campesinas enviarán una nota al gobierno para que se forme una mesa que busque "soluciones a los múltiples problemas".

Buzzi dijo además que el actual "amesetamiento económico de los pueblos del interior (que viven del campo) va a derivar en una recesión".

Los productores sostienen que padecen desde hace años un modelo que determina una "brutal concentración económica" ya que "el gobierno nacional decidió garantizar ganancias a enormes corporaciones" agropecuarias.

El paro nacional del campo se llevó a cabo en apoyo a una huelga que realizaron los campesinos de la provincia de Buenos Aires, una de las más ricas en producción agropecuaria, en contra de una reforma impositiva en el distrito.

Julián Domínguez, titular de la Cámara de Diputados y ex ministro de Agricultura, dijo el martes a medios de prensa que los ruralistas deberían usar "nuevas metodologías" para efectuar sus reclamos porque por la vía del paro "no le fue bien a la Argentina".

Días atrás, el ministro de Agricultura, Norberto Yahuar, dijo a periodistas que recibirá a las cuatro entidades agropecuarias por separado una vez que finalice la huelga y que estaría dispuesto a discutir un "pacto agrario nacional de tres o cuatro puntos técnicos".

Hace cuatro años, las grandes agrupaciones del sector se enfrentaron con la presidenta por el intento del gobierno de elevar los impuestos a las exportaciones de granos. Realizaron paros y bloqueos de carreteras que finalmente lograron que las autoridades dieran marcha atrás con la medida.