La posibilidad que brinda un proyecto del Gobierno argentino para pagar en pesos deudas y contratos valuados en dólares desató hoy una polémica en el país, en medio de los controles oficiales a las operaciones con divisas para evitar una fuga de capitales.

El Gobierno desmintió "categóricamente" que esta iniciativa signifique una "pesificación" de la economía, mientras que economistas y dirigentes de la oposición reclamaron que se especifiquen los alcances de la medida.

El proyecto de ley que envió el Gobierno al Senado para la reforma del Código Civil y Comercial abre la posibilidad de que una obligación establecida en otra divisa diferente al peso pueda ser saldada en moneda local, al tipo de cambio oficial.

"Si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, (...) el deudor podrá liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal", indica el proyecto enviado por el Gobierno de Cristina Fernández.

La iniciativa excluye a los bonos emitidos en dólares, títulos públicos y depósitos bancarios, aseguró el ministro argentino de Justicia, Julio Alak, a la televisión local.

Al divulgarse la norma, "nadie aclaró las implicancias para los depósitos en dólares y para los títulos públicos. Este tipo de necesidad de interpretar la norma, como mínimo, debe hacerse en simultáneo con la difusión de la norma", afirmó el economista Miguel Bein a medios locales.

Para el diputado de la opositora Coalición Cívica Alfonso Prat Gay, expresidente del Banco Central, no tiene "ninguna justificación" la "obsesión del Gobierno con la pesificación" porque, según consideró en declaraciones radiales, se trata de medidas que "ahuyentan depósitos y hacen perder reservas".

Al salir al cruce de las críticas, Alak aseguró que el proyecto de ley no prevé una "pesificación de contratos en moneda extranjera ni tampoco una pesificación de ahorros en moneda extranjera".

"Si el contrato elaborado por la voluntad de los particulares en moneda extranjera plantea un cumplimiento de pago en moneda extranjera, los pagos se harán en moneda extranjera", aclaró Alak.

El proyecto de ley "da la posibilidad de que aquellos que han contraído una deuda o un contrato en dólares puedan pagarlo en moneda local, siempre y cuando el contrato lo prevea", añadió el ministro.

Según medios locales, el artículo que alude al pago de contratos en pesos no estaba incluido en la redacción original del proyecto de reforma del código, presentado por Cristina Fernández en marzo pasado.

El contenido del artículo se conoció poco después de que el diputado oficialista Edgardo Depetri presentara en el Parlamento un proyecto para establecer en pesos todos los contratos y acuerdos para la compra de bienes e inmuebles.

Las iniciativas se difundieron en medio de las restricciones impuestas por el Gobierno para la compra de dólares, las cuales también se extendieron a la adquisición de planes turísticos y de inmuebles con créditos hipotecarios.

Las medidas aceleraron en las últimas semanas el retiro de depósitos en dólares de los bancos e hicieron resurgir los circuitos informales de compraventa de divisas, un mercado ilegal donde el precio del dólar es entre un 25 y un 30 por ciento más caro que el oficial.

Mientras en el mercado oficial el dólar cerró este lunes a 4,5 pesos por unidad, en el informal, según publicaron medios locales, se comercializó a entre 5,9 y 6 pesos por dólar.

Según datos publicados por la prensa local, en la última semana de mayo la salida de dólares de los bancos ascendió a un promedio diario de 120 millones de dólares, frente a una media diaria de 100 millones en la semana previa.

"Cuanta más improvisación ve la gente en el Gobierno, más quiere comprar dólares y más sube esta fiebre por el dólar", dijo a Efe Orlando D'Adamo, director del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano.

Los controles sobre el dólar causaron el rechazo de vecinos de algunos barrios de Buenos Aires, que realizaron días atrás varios "cacerolazos" contra las medidas.