Un enorme incendio forestal en el norte del estado de Colorado alimentaba el miércoles una capa gruesa de humo que cubría partes del sureste de Wyoming.

Los vientos que soplaron del sudoeste durante la noche trajeron el humo a Wyoming, dejando un olor penetrante en el aire alrededor de Cheyenne, la capital del estado, 80 kilómetros (50 millas) al norte del incendio.

El humo se había desplazado hacia el sur de Denver el martes, pero el cielo se aclaró un día después.

El incendio, 24 kilómetros (15 millas) al oeste de Fort Collins ha quemado 190 kilómetros cuadrados (73 millas cuadradas), destruido más de 100 estructuras y obligado a cientos de personas a abandonar sus hogares.

Los evacuados podrían tener que pasar un desplazamiento prolongado entre la incertidumbre de si sus casas siguen en pie.

La residente Jan Gueswel, quien debió salir de su casa con su marido debido a la cercanía del fuego, juraba que nunca viviría en otro sitio.

"Prefiero vivir en Poudre Park que en un apartamento, donde no sé lo que está haciendo mi vecino", dijo Gueswel.

Ella y otros evacuados dijeron que hace mucho tiempo aceptaron los riesgos anuales de los incendios en las montañas.

"Si usted se muda al este hay tornados. Si vive en las montañas hay incendios", dijo Denise Haines, cuya familia abandonó su granja en la montaña con todo y 142 alpacas y llamas para llevar los animales a un refugio temporal en la zona donde se celebra la feria del condado de Larimer.

Muchos de los residentes en las montañas del sur de Nuevo México estaban angustiados: Un incendio de 56 kilómetros cuadrados que amenaza al pueblo de Ruidoso dañados o destruidos por lo menos 224 casas y otras estructuras. Los trabajadores encontraron montones de metal quemado y escombros en los sitios de origen más afectadas por el fuego Osa Menor.

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Los periodistas de The Associated Press Juan Carlos Llorca en Ruidoso, Nuevo México; y Bob Moen, Ben Neary y Mead Gruver en Cheyenne, Wyoming; colaboraron para este despacho.