Al menos cinco personas murieron hoy, entre ellas un niño, y otras dos sufrieron heridas al estallar una mina al paso de la furgoneta en la que viajaban en la provincia de Wardak, en el centro de Afganistán, dijo a Efe una fuente oficial.

El vehículo, que había partido de Kabul y se dirigía en dirección sur a la ciudad de Ghazni -capital de la provincia homónima-, pisó el artefacto explosivo a su paso por el distrito de Saydabad, dijo a Efe el gobernador provincial, Shabidulá Shahid.

Un suceso similar ocurrido ayer causó la muerte de tres civiles y heridas a otras dos cuando acudían a un hospital en la provincia norteña de Sari Pul.

Las bombas camineras (en inglés, IED) son usadas con frecuencia por los insurgentes talibanes en sus campañas contra la misión de la OTAN en el país y son la principal causa de muerte entre los soldados de la fuerza multinacional.

Sin embargo, tanto esos artefactos como los habituales ataques suicidas también causan bajas entre la población civil.

Según la misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el 77% de los 3.021 civiles muertos en 2011 por la guerra fallecieron en acciones imputables a los talibanes.