Observadores de la ONU fueron atacados el martes con piedras, barras metálicas y armas de fuego para impedirles inspeccionar una ciudad tomada por los rebeldes y sitiada por el ejército donde se teme que haya civiles atrapados por los bombardeos del gobierno.

Entretanto, Estados Unidos acusó a Rusia de contribuir en la escalada del conflicto sirio al enviarle helicópteros de ataque al régimen del presidente Bashar Assad.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, hizo la acusación mientras el principal funcionario de la ONU para la pacificación dijo que Siria ya se encontraba en estado de guerra civil.

"Estamos preocupados por la última información que tenemos, de que hay helicópteros de ataque en camino, de Rusia a Siria, lo cual intensificará el conflicto de manera drástica", dijo Clinton en Washington.

No hubo reacción inmediata por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso. Moscú ha insistido en que las armas que suministra a su gobierno aliado no están siendo utilizadas por Damasco en contra de los manifestantes antigubernamentales, quienes iniciaron sus protestas hace 15 meses.

En cuanto al ataque contra los vehículos donde viajaban los observadores de la ONU, el ataque provino de una turba enardecida cerca de la ciudad de Hafá, dijo la ONU. No fue claro el origen de los disparos, pero los vehículos se alejaron de Hafá y los monitores resultaron ilesos.

Los activistas culparon del ataque a las fuerzas leales al régimen.

La violencia ha suscitado dudas sobre las posibilidades reales de unos 300 monitores desarmados para ofrecer una evaluación útil en un país que está en espiral hacia la guerra civil.

"Todos los observadores de la ONU están de vuelta en sus bases y están a salvo", dijo Sausan Ghosheh, una portavoz de los observadores de la ONU en Siria. Dijo que los monitores han estado tratando de llegar a Hafá desde el 7 de junio.

Mientras tanto, el jefe de pacificación de la ONU, Herve Ladsous, dijo que el conflicto en Siria se ha agravado y que ahora es una guerra civil.

"Sí, creo que se puede decir eso", dijo Ladsous en una entrevista a las agencias Reuters y AFP, confirmó su portavoz.

Los observadores de la ONU han atestiguado un fuerte aumento de la violencia y un cambio peligroso en las tácticas usadas por ambos bandos en Siria en los últimos cinco días, dijo el portavoz, Kieran Dwyer.

El gobierno sirio, que intenta recuperar el control en zonas tomadas por los rebeldes, está cañoneando barrios densamente poblados y usando helicópteros de ataque sobre las ciudades "con un impacto devastador sobre la población civil", agregó.

La oposición, por su parte, está coordinando cada vez más sus ataques contra las fuerzas del gobierno y la infraestructura civil, con lo que "el conflicto casi ha llegado a todas las partes de Siria", dijo.

Washington dijo el lunes que las fuerzas del régimen podrían estar preparando una masacre en el poblado de Hafá, que es controlado por los rebeldes — a 30 kilómetros (20 millas) del pueblo natal de Assad, Kardaha.

Las llamadas a la región no pudieron concretarse el martes. El gobierno restringe el paso de periodistas y no se pueden mover libremente, lo que vuelve prácticamente imposible la verificación independiente de los hechos reportados por cada bando.

El conflicto comenzó en marzo de 2011 principalmente con manifestaciones pacíficas en contra del régimen, inspiradas por la ola de alzamientos populares de la Primavera Arabe, pero se ha transformado en una insurgencia a medida que la oposición toma las armas contra la sanguinaria represión gubernamental. Los activistas dicen que más de 13.000 personas han muerto.

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Los periodistas de The Associated Press Bassem Mroue en Beirut, Frank Jordans en Ginebra, Bradley Klapper en Washington y David Stringer en Londres colaboraron para este despacho.