El príncipe Eduardo de Inglaterra, hijo menor de la reina Isabel II, visitó hoy las instalaciones de la Armada británica en Gibraltar, en la segunda jornada del viaje de tres días que realiza a la colonia británica para conmemorar el 60 aniversario de la coronación de su madre.

Tras visitar la base naval británica en el Peñón junto con su esposa, Sophie Rhys-Jones, durante la que presenciaron una exhibición aérea, el príncipe se desplazó al Club de Remo, donde "bautizó" con champán una piragua con el nombre "Jubileo de Diamantes".

El príncipe y su esposa continúan hoy la apretada agenda que el Gobierno de Gibraltar les ha preparado para que conozcan distintos aspectos de la colonia.

Hoy mantendrán un encuentro con los veteranos que participaron en la visita que en 1954 hizo a Gibraltar la reina Isabel II para conmemorar el aniversario de la colonización británica del peñón.

Además, los príncipes asistirán a un desfile para celebrar el cumpleaños de la reina Isabel II (que fue el 21 de abril, pero que se celebra en junio).

La visita del príncipe Eduardo y su esposa, que finalizará este miércoles, llega precedida de polémica con el Gobierno español, que respondió al anuncio de la misma con la anulación del viaje al Reino Unido que iba a hacer la reina Sofía para asistir a los festejos del Jubileo.

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, reiteró el pasado viernes que la visita del príncipe Eduardo y su esposa es "profundamente desafortunada" en el tiempo y en la forma, debido a las tensiones actuales entre España y Gibraltar.

Uno de los motivos de tensión se centra en el conflicto pesquero en aguas vecinas al Peñón.

Los pesqueros españoles se quejan de hostigamiento por parte de las autoridades locales, después de que el Gobierno gibraltareño les impidiera faenar en aguas próximas al Peñón y esgrimiera una ley de 1991 para vetar artes de pesca que utilizan los españoles y permite la normativa europea.

En una reunión en Londres el pasado 29 de mayo, García-Margallo y su homólogo británico, William Hague, consideraron que el conflicto era local y "animaron" a las autoridades de Gibraltar y a los pescadores de las poblaciones españolas de Algeciras y La Línea a llegar a un acuerdo.