El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó hoy por unanimidad una resolución en la que amenaza con sanciones a Yemen si continúan las acciones de grupos que están haciendo peligrar la transición política de ese país.

En la resolución adoptada hoy por los quince, se exige a los grupos rebeldes el fin de los ataques y de las injerencias en los esfuerzos que realiza el Gobierno de Saná para designar a los nuevos responsables de sus fuerzas armadas.

Yemen vive una situación de inestabilidad política intensa desde el estallido en enero de 2011 de las revueltas populares contra el presidente Ali Abdalá Saleh, que en febrero pasado abandonó definitivamente el poder después de ocuparlo por 33 años.

Sin embargo, Saleh sigue manteniendo su influencia en el país a través de familiares y partidarios, algunos de ellos en el Ejército yemení y dirigiendo algunas de sus unidades.

El presidente de Yemen, Abdo Rabu Mansur Hadi, remodeló el pasado 6 de abril parte de la cúpula castrense en un cambio que afectó a varios familiares de Saleh, que fueron destinados a otros cargos en el Ejército.

La decisión, sin embargo, no afectó al hijo de Saleh que sigue siendo comandante de la Guardia Republicana.

La resolución adoptada por el Consejo de Seguridad, que en junio preside China, pide "el fin de todas las acciones que intenten erosionar" la autoridad del Gobierno de unidad nacional que se ha formado en ese país y que intenta realizar la transición política.

Los quince integrantes del máximo órgano de seguridad internacional pidieron también el fin de los ataques contra las infraestructuras de gas, petróleo y electricidad del país.

Agregan que podrían apelar al articulo 41 de la Carta de Naciones Unidas para autorizar la aplicación de sanciones económicas si la situación continúa.

Un grupo de militares yemeníes leales a Saleh dieron el lunes por concluido dos meses de desobediencia y pasaron a acatar las órdenes de su nuevo jefe, el general Abdul Rahman al Halili, según informó el Ministerio de Defensa de ese país.

Varios oficiales rebeldes se habían desplegado en montañas cercanas al complejo presidencial, al sureste de Saná, e impidieron el pasado 3 de mayo que su nuevo comandante, el general Abdul Rahman al Halili, entrase a su cuartel militar, pese a la presencia en la zona del enviado especial de la ONU para el Yemen, Yamal Ben Omar.

Al Halili ha sustituido al general Tareq Abdalá Saleh, sobrino del exmandatario y que dirigía el batallón más importante del país, equipado con trescientos de los tanques más modernos que tienen las Fuerzas Armadas yemeníes.

La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, señaló que esta resolución envía "el mensaje claro y unido de que Yemen tiene que avanzar, sin obstáculos por los desacuerdos políticos o la violencia, hacia la nueva fase de su transición política tal como señala el mandato de la iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo" (CCG).

De acuerdo al plan del CCG, integrado por Arabia Saudí, Catar, Baréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Omán, se establece que el nuevo jefe del Estado presida Yemen por un periodo de dos años, durante los que se deberá enmendar la Constitución y celebrar elecciones generales.

Rice agregó que ello requiere de que se resuelva la situación sobre el liderazgo de ese país, y que las partes en conflicto trabajen en cooperación y de forma productiva.

"El pueblo yemení debería tener un futuro seguro, democrático y próspero sin ninguna interferencia ilegítima o terrorismo", afirmó Rice al término del Consejo, que está dispuesto a evaluar esas nuevas acciones sancionadoras "para disuadir a quienes amenazan el proceso político de Yemen".