El Gobierno chileno abrió hoy la licitación pública nacional e internacional para la explotación del litio, un mineral muy utilizado en la informática y la automoción y que, según cálculos del Ejecutivo, tiene un cuarto de sus reservas mundiales en este país.

"Queremos abrir el mercado del litio. Es aquí donde queremos crecer y donde queremos inyectar más competencia y más innovación", señaló en conferencia de prensa el subsecretario chileno de Minería, Pablo Wagner, al anunciar el inicio de este proceso.

El ganador del concurso podrá suscribir con el Estado de Chile un contrato especial de operación del litio (CEOL) para la exploración, explotación y beneficio de yacimientos de este mineral, que se concentran en los salares del norte del país, donde se extiende el desierto de Atacama.

El Gobierno ha recurrido a este tipo de contrato porque, aunque la Ley de Minería de 1973 define el litio como un mineral estratégico y no concesible, la Constitución establece que se pueden hacer contratos especiales de operaciones para las sustancias definidas como tales.

En esta licitación pueden participar las personas naturales o jurídicas, solas o asociadas en consorcios, estatales o privadas, nacionales o extranjeras, que adquieran y retiren formalmente las bases de licitación hasta el 31 de julio de este año.

El plazo de presentación de las ofertas culminará el 12 de septiembre próximo.

Quien se adjudique este contrato podrá explorar y explotar el litio dentro del plazo de 20 años a contar de la fecha del CEOL y en cualquier área del territorio nacional, excepto en aquellas zonas cubiertas por concesiones mineras constituidas conforme a un Código de Minería que data de 1932.

Además, el contratista se beneficiará de una cuota de hasta 100.000 toneladas de litio metálico durante dos décadas. A cambio, deberá comercializar el litio en el país o exportar el mineral en los términos y condiciones que contemple el CEOL.

El Gobierno prevé recaudar 350 millones de dólares a través del cobro del 7 % de las transacciones que consigan estas corporaciones.

Esta iniciativa ha sido cuestionada por la oposición y por expertos, que consideran que el Gobierno está impulsando la privatización de un recurso de propiedad estatal.

El litio se ha convertido en un material muy utilizado en industrias como la energía, la informática, la telefonía móvil y, en especial, la automovilística, que lo emplea también en el desarrollo de vehículos híbridos y eléctricos.

La demanda mundial del litio se ha triplicado en los últimos diez años y, según datos de la Comisión Nacional del Cobre (Cochilco), su cotización en el mercado internacional ha pasado de 2.000 a 6.000 dólares desde 2001 hasta hoy.