Las preocupaciones de seguridad después de un reciente accidente han puesto en espera los planes de desplegar brevemente aviones Osprey estadounidenses en una ciudad japonesa, dijeron funcionarios el martes.

La oposición al plan para desplegar temporalmente los aviones, similares a helicópteros, en la ciudad de Iwakuni ha ido en aumento desde el fatal accidente en abril que provocó la muerte de dos infantes de marina en Marruecos.

El ministro de Defensa japonés dijo el martes que podría ir a la ciudad de Iwakuni para persuadir a los funcionarios locales de aceptar el despliegue temporal. Sin embargo, después de reunirse con funcionarios del ministerio el lunes, el alcalde de Iwakuni dijo que necesita más garantías de que el avión es seguro.

El ejército estadounidense quiere sustituir los envejecidos aparatos en la isla de Okinawa con el Osprey, después de llevarlos a Iwakuni por unas dos semanas a finales de este año para el montaje y pruebas. La aprobación local no es esencial para que el proyecto siga adelante, pero el gobierno central de Japón prefiere contar con el apoyo de las autoridades locales.

El Osprey de 70 millones de dólares es la última generación de aviones de transporte del ejército de Estados Unidos.

Combina las alas de un avión con rotores que le permiten despegar y aterrizar como un helicóptero. Sus motores lo impulsan hacia adelante en el vuelo, lo que le permite volar más rápido que un helicóptero.

El programa Osprey estuvo a punto de ser desechado después de una historia de fallas mecánicas y dos choques de prueba en los que murieron 23 infantes de marina en el año 2000. Pero el desarrollo continuó, y el modelo ha sido desplegado en Irak.

Aunque la Oficina General de Contabilidad cuestionó el desempeño del Osprey en un informe del año pasado, la Infantería de Marina lo ha considerado eficaz.

Una versión de la Fuerza Aérea de la aeronave se estrelló en Afganistán en abril de 2010, lo que provocó la muerte de tres militares y un contratista civil.

Estados Unidos tiene unos 50.000 soldados desplegados en bases en Japón, y la mayoría de ellos están en Okinawa.

Los opositores de las bases se quejan a menudo del peligro de accidentes que involucren a la población local, y algunos se han quejado por la inminente llegada del Osprey.