La presidenta Dilma Rousseff negó el martes que el nuevo Código Forestal, que causó críticas de ambientalistas y empresarios agrícolas, pueda conducir a una amnistía para quien taló ilegalmente el bosque o debilitar la legislación ambiental del país.

La gobernante sostuvo en su columna semanal, publicada en diarios en todo el país, que vetó porciones del código aprobado por el Congreso para suprimir las disposiciones que posibilitaran una amnistía para la tala ilegal y envió al parlamento un nuevo texto para cubrir los vacíos de la ley.

"Ninguna legislación nueva debe debilitar la protección del medio ambiente", escribió la presidenta en la columna, divulgada por la oficina de prensa de la presidencia. "Vamos a continuar creciendo de forma sustentable, con la preservación y la recuperación de las áreas deforestadas indebidamente", agregó.

El Código Forestal recibió en mayo su votación final en el Congreso con fuertes críticas de ambientalistas porque eliminó la obligatoriedad de recuperar áreas boscosas destruidas en áreas sensibles, como márgenes de ríos, laderas empinadas y topes de cerros.

Rousseff vetó esas disposiciones, pero activistas de defensa ambiental consideraron que la mandataria debía vetar el proyecto completo y elaborar un código nuevo para garantizar la protección de la naturaleza.

La bancada ruralista del Congreso criticó también los vetos de la presidenta al considerar que Brasil debe consolidar las áreas actualmente dedicadas a la producción agrícola, incluso aquellas taladas en forma indebida.

La gobernante aclaró que la recuperación de las áreas taladas ilegalmente se hará "con justicia", es decir, que las grandes propiedades tendrán que recuperar todo lo que la ley exige, mientras que los pequeños propietarios sólo deberán reconstituir los bosques hasta un total de 10% de su propiedad.