El estancamiento de las negociaciones con Pakistán sobre la reapertura de las rutas de aprovisionamiento no ha tenido un impacto importante sobre las operaciones militares en Afganistán, indicaron hoy portavoces civiles y militares estadounidenses.

Pakistán cerró el pasado noviembre las citadas rutas, por las que se transporta la mayor parte de los equipos y suministros para las tropas de EE.UU. y sus aliados que operan en Afganistán, después de un incidente armado fronterizo en el cual murieron 24 soldados pakistaníes.

El jefe de prensa del Pentágono, George Little, indicó este lunes que Washington ha ordenado a su equipo negociador que retorne desde Islamabad. Algunos de los funcionarios salieron de Pakistán durante el fin de semana y otros partirán pronto.

"Estamos listos para enviar a los negociadores en cualquier momento", añadió no obstante Little. El equipo negociador estadounidense permaneció seis semanas en la capital pakistaní.

Por su parte, el subcomandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, el teniente general Curtis Scaparrotti, dijo en una teleconferencia de prensa desde el país asiático que, a pesar del cierre de las rutas pakistaníes, "hemos seguido operando sin problemas".

"Nosotros seguimos realizando nuestra tarea, y no atisbo problemas en el futuro en este sentido. Tenemos abastecimientos suficientes", explicó Scaparrotti, quien es también subcomandante de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).

"Seguimos trabajando para reconstituir las relaciones con Pakistán y llevarlas al nivel que tenían", añadió el oficial. "Hay áreas de interés mutuo como la cooperación a lo largo de la frontera y futuras operaciones militares complementarias contra los insurgentes", agregó.

El oficial del Ejército de EE.UU. opinó que, aún sin una mejora de las relaciones con Pakistán, Washington "podrá cumplir las metas para la retirada de sus tropas".

"Tendremos que hacer los ajustes que sean necesarios según las circunstancias, pero podemos alcanzar nuestras metas", reiteró.

De acuerdo con la estrategia del presidente Barack Obama, hacia septiembre se habrá completado la retirada de unos 23.000 soldados estadounidenses de Afganistán, país invadido en octubre de 2001.

Después quedarán allí unos 68.000 soldados, contingente que según dijo Scaparrotti a la cadena NPR de radio el pasado mayo, seguirá en Afganistán durante el año venidero.

Obama ha señalado que hacia 2014 terminará el papel de combate de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán.

Scaparrotti indicó que en el año durante el cual él ha estado en su cargo "ha habido progresos significativos en Afganistán, y las fuerzas de seguridad nacionales cuentan ahora con unos 340.000 soldados y policías".

"Se ha incrementado el número de operaciones que las fuerzas afganas llevan a cabo de manera independiente y ellas controlan las áreas donde vive el 75 por ciento de la población afgana", continuó.

"Las bajas de civiles han disminuido un 55 por ciento y nuestras fuerzas son muy cuidadosas en el manejo de la situación", dijo Scaparrotti.

Por su parte, "el enemigo también ha cambiado y está disminuyendo su número. (Los insurgentes) tienen problemas para generar su propio tempo ofensivo y ha habido una reducción en su capacidad para iniciar ataques contra las fuerzas de la coalición", añadió.