Los jugadores de los clubes europeos se han quejado desde hace tiempo de los viajes a mitad de semana a los extremos del continente para un partido de la Liga de Campeones y luego el regreso a casa para la acción del fin de semana, pero esas millas y horas aéreas palidecen hasta la insignificancia en comparación con las jornadas a las que se tienen que someter las selecciones de Asia.

En el inicio de la ronda final de clasificación para la Copa del Mundo de 2014, algunos de los 10 países que aún pelean por un lugar en Brasil tienen tres partidos en nueve días. Dado que la Confederación Asiática de Fútbol abarca más de 14.480 kilómetros (9.000 millas), las técnicas de aclimatación pueden llegar a ser tan importantes como la táctica.

Líbano es el equipo pero escalafonado de las últimas 10 selecciones que intentan hacer frente a las exigencias del calendario en la primera quincena de junio. El equipo más débil del Grupo B comenzó con una derrota por 1-0 ante Qatar y un empate 1-1 con Uzbekistán en su estadio el 3 de junio y el 8 de junio. Cuatro días después, Líbano tendrá que enfrentar al favorito del grupo, Corea del Sur, en las afueras de Seúl.

"Tomó una increíble cantidad de horas ir de Beirut a Seúl", dijo el entrenador de Líbano Theo Bucker a The Associated Press. "Corrimos al aeropuerto después de que el juego terminó el viernes y luego volamos desde Beirut a Doha. Allí esperamos por unas cuatro horas y luego tomamos el vuelo de Doha a Seúl, que tarda 10 horas. En total, fue un viaje de casi 20 horas".

Además de las distancias más cortas en Europa, esos equipos de la Liga de Campeones no siempre viajan en la clase turista de la aeronave, pero para una asociación nacional relativamente carente de fondos, como Líbano, no hay lujos.

"Tenemos que sentarnos en la clase económica", dijo Bucker. "No es tan importante para mí ya que no tengo que jugar un partido y no acabo de jugar un partido, pero para los jugadores que tienen que hacerlo, es muy difícil. Tampoco reciben la alimentación adecuada".

Líbano perdió 6-0 en Corea del Sur en la ronda previa de clasificación hace apenas nueve meses. Se espera que el partido del martes sea el más duro de sus ocho encuentros en la ronda final de clasificación.

Hay un detalle positivo para Bucker y sus jugadores: Corea del Sur estaba en el mismo vuelo desde Doha. Después de una victoria por 4-1 en Qatar, con temperaturas de unos 40 grados Celsius (104 F), Corea del Sur regresó rápidamente al oriente para alistarse de cara al encuentro contra Líbano. "Todo el mundo es humano y también los va a afectar", dijo Bucker.

Australia se unió a la Confederación Asiática de Fútbol en 2006 y se le podría perdonar si hoy se preguntara en qué estaba pensando. Después de que los jugadores terminaron su primer partido en esta etapa, un empate 0-0 con Omán en Mascate, tenían un vuelo de 11.260 kilómetros (7.000 millas) hasta Brisbane para enfrentar a Japón, sus rivales del Grupo B y el equipo mejor escalafonado en Asia.

De hecho, los japoneses llegaron a Brisbane antes que los anfitriones. Y con Japón en excelente forma después de dos convincentes victorias en casa, su viaje a Australia fue mucho más corto e implicó cruzar una sola zona horaria, cinco menos que los "Socceroos", como se conoce a los australianos.

"Estamos un poco cansados por un largo viaje, mucha espera y no demasiado sueño", dijo el defensor australiano Sasa Ognenovski. "Ellos no han tenido que viajar (hasta ahora), lo que ha sido un buen sorteo para ellos, pero haremos nuestro mejor esfuerzo e intentaremos minimizar el daño".

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El periodista de deportes de AP John Pye contribuyó a este despacho desde Brisbane, Australia.