La salud del ex presidente egipcio Hosni Mubarak se deterioró aun más, informaron funcionarios de seguridad, al grado que los médicos tuvieron que utilizar un desfibrilador en dos ocasiones y alimentarlo por vía intravenosa.

Mubarak, de 84 años, quedó inconsciente varias veces. Se le tuvo que aplicar un desfibrilador, según funcionarios del hospital de la cárcel Torá, en el sur de El Cairo, donde el ex mandatario cumple una cadena perpetua.

No dijeron si se usó el desfibrilador porque Mubarak sufrió un paro cardiaco o para corregirle una arritmia, pero sí mencionaron que quedó inconsciente al menos tres veces el lunes. Lo mismo le ocurrió el domingo, agregaron.

Los dos hijos de Mubarak, Gamal — quien alguna vez fue considerado su heredero — y Alaa, un acaudalado empresario, estaban a su lado en la unidad de terapia intensiva del hospital de la cárcel Torá, agregaron los funcionarios, los cuales pidieron guardar el anonimato porque carecen de autorización para hablar con la prensa.

Los dos hijos también están encarcelados en Torá a la espera de ser enjuiciados por cargos de abuso de información privilegiada.

De acuerdo con autoridades egipcias, la salud de Mubarak se ha deteriorado agudamente desde que fue declarado culpable en junio de no impedir los asesinatos de cientos de manifestantes durante el alzamiento popular que lo derrocó el año pasado. También han dicho que está muy deprimido.

El y sus dos hijos fueron absueltos de cargos de corrupción.

La esposa de Mubarak, Suzanne, lo visitó en Torá el domingo y, de acuerdo con las autoridades, exigió que fuese transferido a un hospital mejor equipado fuera del sistema penal. Los funcionarios dijeron que es improbable que se realice dicha transferencia a menos que mejore la salud del ex mandatario.

En su última presentación en público el 2 de junio, cuando fue sentenciado, Mubarak permaneció impávido sobre una camilla colocada en una jaula dentro del tribunal, con los ojos ocultos tras gafas oscuras.

Sin embargo, las autoridades dijeron que rompió a llorar cuando se enteró que lo enviarían a una cárcel. Llevó horas convencerlo para que saliera del helicóptero que lo llevó a la prisión desde el tribunal.