La agencia de medición de riesgos Moody's cree que el acuerdo alcanzado la semana pasada por la Comisión Europea sobre rescates bancarios repercutirá positivamente en la calificación de las emisiones de cédulas hipotecarias europeas, pero perjudica a los acreedores, según consta en su informe semanal.

El pasado miércoles, la Comisión Europea (CE) dio un primer paso hacia la unión bancaria que en un futuro pretende crear Europa, con una propuesta que obligaría a los accionistas y acreedores de la banca a pagar la factura de los rescates, mediante la creación de una red de fondos nacionales de resolución que tendrán que ayudarse entre sí.

El comisario europeo de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, señaló entonces que la normativa que prepara la Comisión pretende evitar en el futuro situaciones como las provocadas por la quiebra de Lehman Brothers y Bear Stearns en Estados Unidos, Northern Rock y Dexia en la Europa y, más concretamente, Bankia en España.

Para que sean los accionistas y acreedores quienes paguen la factura, y no como ahora los contribuyentes, se llevará a cabo una reestructuración o rescate interno que prevé una recapitalización mediante la cancelación o la dilución de las participaciones y quitas de la deuda a manos de acreedores, o la conversión de la deuda en acciones.

El informe de Moody's indica que si se pone en marcha esta normativa, las cédulas hipotecarias quedarían excluidas de los posteriores ajustes que puedan producirse en caso de quiebra de una entidad, con lo que su calificación crediticia mejoraría.

Asimismo, el informe de Moody's señala que la nueva norma perjudica a los tenedores de deuda, ya que impondría pérdidas a los acreedores.

La intención de la Comisión, asegura Moody's, es que los gobiernos obliguen a los acreedores a compartir el coste de los rescates bancarios.