Varios expertos que examinaron al ultraderechista Anders Behring Breivik descartan que el autor confeso de los atentados del 22 de julio de 2011 en Noruega, en los que murieron 77 personas, padezca psicosis u otra alteración mental grave que impida que pueda ser considerado penalmente responsable de sus actos.

La psiquiatra Maria Sigurjonsdottir, que dirigió el equipo de 18 personas del hospital de Dikemark que observó al extremista en la cárcel durante tres semanas, reveló que en la reunión final, sólo uno de sus miembros tenía dudas sobre el diagnóstico, mientras que los otros rechazaron que sufriera alguna psicosis.

Breivik no mostró ningún síntoma de padecer alucinaciones, razonó de forma coherente y matizada y aunque trató de convencer al personal de sus ideas radicales, se mostró comprensivo con su rechazo, explicó Sigurjonsdottir, según la televisión pública NRK.

Tampoco mostró las limitaciones comunicativas ni los tics propios de gente que padece los síndrome de Asperger o de Tourette, dos transtornos neurológicos con los que otro psiquiatra, que sólo lo ha observado en el juicio, diagnosticó a Breivik la semana pasada.

Sigurjonsdottir calificó de "muy pequeñas" las posibilidades de que Breivik, quien dio muestras de humor y se rió en las entrevistas, pudiera haber ocultado los síntomas de una hipotética enfermedad mental grave.

Y descartó también la teoría del primer informe psiquiátrico, en el que se consideró a Breivik como un esquizofrénico y no penalmente responsable, que comenzó a enfermar en 2006, alegando que en ese caso habrían detectado síntomas de psicosis durante la observación.

Otros tres miembros más del equipo de Dikemark respaldaron ante el tribunal esa conclusión, que formó parte del segundo informe psiquiátrico, que sólo diagnostica a Breivik con alteraciones de la personalidad y lo considera penalmente responsable.

Tampoco encontraron síntomas de psicosis ni de otros transtornos neurológicos dos especialistas que lo han examinado en la cárcel desde el principio, como Eirik Johannesen, del hospital de Bærum.

Johannesen dijo estar "absolutamente convencido" de que Breivik es penalmente responsable y resaltó que equipos de salud mental lo han estado controlando en los diez meses que lleva en la cárcel de Ila (al oeste de Oslo) sin haber encontrado síntomas.

Sus ideas extremas no son producto del delirio, sino que se encuadran en una ideología de ultraderecha, sostuvo este psicólogo, quien defiende que Breivik trata de representar un personaje y eso puede llevar a creer que padece algún transtorno grave.

Al igual que todos los expertos que declararon hoy, Johannesen no le dio demasiada importancia a la supuesta red de "Caballeros Templarios" de la que Breivik dice formar parte, y cree simplemente que miente para parecer más interesante y para infundir temor.

La novena semana del juicio a Breivik estará centrada en las declaraciones de los expertos que lo han examinado y será determinante para resolver la cuestión central del proceso: si Breivik es o no penalmente responsable y si por tanto irá a la cárcel o será ingresado en un hospital psiquiátrico.