El Gobierno de Kenia anunció hoy una investigación especial para esclarecer el enigmático accidente de helicóptero en el que murió ayer el ministro de Seguridad Interna, George Saitoti, mientras el país inició tres días de luto oficial.

El presidente de Kenia, Mwai Kibaki, afirmó que se llevará a cabo una "rigurosa investigación" para aclarar las causas de la tragedia, en la que fallecieron también el viceministro de Seguridad Interna, Orwa Ojode, dos guardaespaldas y los dos pilotos de la aeronave, que se estrelló este domingo en el bosque Ngong, cerca de Nairobi.

Saitoti y Ojode viajaban a la circunscripción de Ndhiwa, en el oeste del país, junto al Lago Victoria, para asistir a un acto eclesiástico para la recaudación de fondos.

Kibaki anunció la investigación en una reunión extraordinaria de su Gabinete con motivo del accidente, que ha conmocionado al país y por el que ha ordenado que las banderas ondeen a media asta en los tres días de luto que observará la nación africana.

"Esta -subrayó el presidente- es una pérdida para todo el país, pero debemos honrarles mientras esperamos los resultados de las investigaciones".

El jefe de Estado también pidió a la población que mantenga la "calma", a la espera de conocer los resultados de la investigación del siniestro, y que evite caer en las especulaciones sobre el origen del accidente.

Saitoti, que era un "peso pesado" de la política keniana y se postulaba como candidato para las elecciones presidenciales de 2013, era también una de las caras más visibles del Gobierno en la lucha contra la milicia radical islámica somalí Al Shabab.

Al Shabab, grupo vinculado a la red terrorista al Qaeda contra el que el Ejército empezó el año pasado una ofensiva militar en territorio de Somalia, dijo "alegrarse" por la muerte del ministro, aunque negó cualquier implicación en la tragedia.

"Para los cientos de musulmanes desplazados y asesinados por la invasión brutal de Somalia por parte de Kenia, la muerte de Saitoti es una gota de justicia en un mar de opresión", afirmó la milicia en su cuenta de la red social Twitter.

De momento, el ministro keniano de Transporte, Amos Kimunya admitió hoy que es difícil saber la causa del accidente, pues el helicóptero, un Eurocopter AS350, era nuevo, había sido adquirido por la policía keniana hacía cinco meses y los pilotos habían recibido entrenamiento especial para manejar el aparato.

"No se puede culpar al tiempo como causa del accidente. Hacía buen tiempo en la zona de Ngong y la visibilidad era de ocho kilómetros", explicó Kimunya, al especificar que el equipo investigador está integrado, entre otros, por el juez Kalpana Rawal y el general de división de la Fuerza Aérea keniana Harold Tangai.

El titular de Transporte precisó que la comunicación entre el helicóptero y la torre de control del aeropuerto de Wilson, en Nairobi, se perdió poco minutos después de despegar el domingo a las 06:32 hora GMT desde ese aeródromo.

Según informó la web del diario keniano "The Standard", expertos en aviación del fabricante francés del helicóptero colaborarán también en las indagaciones para averiguar la causa del siniestro.

Testigos presenciales del accidente apuntaron que el helicóptero se precipitó desde el aire envuelto en humo, antes de chocar contra el suelo y prender en llamas.

"El helicóptero echaba humo antes de estrellarse. Oí dos explosiones cuando se incendió", afirmó Rose Kwamboka, que presenció el suceso.

"Vimos como el helicóptero volaba de un lado a otro sin control. Recorrió en torno a un kilómetro y medio antes de caer", detalló Leonard Njoroge, residente en una zona cercana al lugar del siniestro.

El accidente se produjo exactamente cuatro años después de que el entonces ministro de Carreteras, Kipkalya Kones, y la viceministra Lorna Laboso murieran al estrellarse otro helicóptero en Narok, al oeste de Nairobi.

Helen Cook