La rama de al-Qaida en el norte de Africa culpó a Alemania por el fallecimiento de un ingeniero alemán durante una incursión militar en Nigeria, aunque las autoridades en Europa al parecer cumplieron con al menos una de las demandas del grupo terrorista para liberar al prisionero.

El alemán Edgar Fritz Raupach, secuestrado en enero por hombres armados en la ciudad de Kano, en el norte de Nigeria, murió el 31 de mayo cuando soldados lanzaron una incursión contra la casa donde sus secuestradores lo mantenían. El ejército de Nigeria dijo más tarde que no tenía idea de que hombres armados tenían en su poder a Raupach dentro de la casa y que los secuestradores lo mataron a puñaladas cuando comenzó la redada.

Al-Qaida en el Magreb Islámico, el grupo terrorista que reivindicó el secuestro de Raupach, emitió un comunicado en un foro de Internet esta semana en el que dice que la muerte del rehén se produjo sólo después de que el gobierno alemán se negó a negociar con ellos.

"Su gobierno dio la luz verde para la operación", decía el mensaje publicado la noche del lunes.

Sin embargo, el grupo, conocido por el acrónimo de AQMI, había exigido que las autoridades alemanas liberaran a Filiz Gelowicz, una mujer alemana condenada el año pasado por apoyar una red terrorista extranjera. El marido de Gelowicz se encontraba entre un grupo detenido por conspirar sin éxito para atacar a soldados y ciudadanos estadounidenses en Alemania.

Funcionarios alemanes concedieron la libertad condicional a Gelowicz en abril. No está claro qué resultó mal en la negociación, o si se pedía un pago en dinero, lo que suele ocurrir con los secuestros de AQMI.