El fortalecimiento de los cortafuegos financieros en Europa y de la capitalización del FMI serán temas clave en la Cumbre del G20 de Los Cabos, donde México buscará un compromiso para frenar las medidas proteccionistas e impulsar el empleo en un contexto recesivo global que no cede.

Apenas siete meses después de la última cita de Cannes (Francia), este foro informal de concertación internacional de países industrializados y emergentes tratará de impulsar un crecimiento mundial que en 2012 será moderado (+3,5 %) y en 2013 se aceleraría al 4,1 %, según previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La cita servirá para analizar cómo coordinar mejor las políticas macroeconómicas entre los Veinte y para revisar de qué manera se puede equilibrar las políticas de austeridad con las de crecimiento y fomento del empleo en el corto plazo, algo que debería concretarse en el llamado Plan de Acción de Los Cabos.

Habrá protagonismo para España, cuyo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acudirá a Los Cabos después de que el Eurogrupo anunciase la concesión de un préstamo de hasta 100.000 millones de euros para la recapitalización del sistema financiero, y para Grecia, que celebra unas elecciones clave en la víspera del comienzo de la cumbre de los días 18 y 19 de junio.

El G20 revisará además en México temas como de qué manera se puede fortalecer la capacidad de vigilancia independiente del FMI de flujos de capital, tipos de cambio y otras variables macroeconómicas.

También hay planes de impulsar el "crecimiento verde" para ponerlo en el centro de un nuevo modelo económico que permita mejorar los resultados del combate al calentamiento global, un asunto que ha avanzado despacio en el seno de la ONU.

En materia de comercio, el G20 buscará renovar el llamamiento, hasta ahora infructuoso, a que se abandone el proteccionismo y se fomente el libre comercio y la eliminación de las barreras a los intercambios, algo que no está ocurriendo pese a ser uno de los temas abordados en la cumbre de Cannes el pasado año.

Desde octubre de 2008, en el contexto de crisis, numerosos países cerraron fronteras y establecieron 802 medidas identificadas como dañinas de las cuales, hasta el mes pasado, sólo se habían eliminado un 18 % de todas ellas.

Otra de las pretensiones de los Veinte es salir de Los Cabos con un renovado compromiso de relanzar en la Organización Mundial del Comercio (OMC) la Ronda de Doha, estancada desde hace una década por la incapacidad de alcanzar acuerdos sobre subsidios y en sectores claves como el agrícola.

"México no quisiera ver en las conclusiones de junio una expresión tal como 'vamos a concluir la ronda de Doha'", afirmó el presidente mexicano, Felipe Calderón, cuando el 4 de noviembre pasado se hizo cargo de la presidencia de turno del G20.

En la mesa de Los Cabos estará una propuesta para medir el comercio de acuerdo con las "cadenas de valor" que con él se generan, esto es, revisando el valor añadido que aporta cada uno de los insumos que se suman a un proceso productivo.

También se estudiará si es factible mejorar la seguridad alimentaria, algo que grupos de la sociedad civil señalan que se haga estableciendo límites de precios y medidas contra la especulación.

Desde junio de 2010 hay un grupo de expertos que trata de mejorar el combate a la corrupción, al lavado de dinero y los paraísos fiscales cuyos resultados serán examinados en México.

Aunque algunas de estas prioridades forman parte de la agenda regular del G20, la presidencia de turno mexicana ha venido impulsando temas como la seguridad alimentaria y la economía verde como "valor agregado" a una iniciativa que cada día tiene un papel más importante en el ordenamiento mundial.

"Nuestras prioridades son aquellas que los ciudadanos demandan y por las que están más preocupados", afirmó Calderón en la rueda de prensa que cerró la cumbre del G20 en Cannes (Francia).

Al ser una de las principales economías emergentes del mundo, México también ha pretendido ser un enlace entre las naciones ricas y los países en desarrollo.

"Como estrategia general, México desea aprovechar su condición de país puente entre regiones", sostiene la negociadora mexicana Lourdes Aranda, al referirse a la posición geográfica de este país, entre el norte y el sur de América, como país atlántico y del Pacífico y sus históricos lazos con Europa.

"Aunado a lo anterior -sostiene Aranda-, México tiene la capacidad de actuar para acercar posiciones entre países desarrollados y países en desarrollo".