El Banco Central Europeo (BCE) ha valorado la reforma financiera que aprobó el Gobierno en mayo, que endurecía las provisiones del créditos inmobiliarios "sanos" y obligaba a la banca a aparcar el 'ladrillo' en sociedades especializadas.

El BCE ha emitido hoy el dictamen sobre el Real Decreto 18/2012 que aprobó el Gobierno el 11 de mayo, y que establecía entre otras medidas un endurecimiento de las provisiones para los créditos inmobiliarios considerados no problemáticos.

En un intento de calmar la ansiedad de los mercados por la exposición de la banca al sector inmobiliario, el Gobierno decidió exigir a la banca unos 28.000 millones en provisiones, que se sumaron a los 52.000 millones que ya había reclamado en la primera reforma financiera, en febrero.

Así, por ejemplo, el real decreto elevaba las provisiones de genéricas, vinculadas a créditos "sanos", entre el 7 y el 45 por ciento, dependiendo del tipo de financiación, es decir si era con garantías reales sobre suelo, promociones en curso y promociones terminadas, y financiaciones sin garantía real.

Además, obligaba a la banca a aparcar el "ladrillo" en sociedades especializadas, una propuesta que el BCE cree que va en la dirección correcta, aunque "no está claro que el marco previsto sea suficiente para conseguir una separación efectiva" del riesgo inmobiliario en las entidades.