Policías armados patrullaban las calles de Srinagar, la principal ciudad de Cachemira donde las escuelas y los establecimientos estaban cerrados el lunes en una huelga convocada para rendir homenaje a las personas que murieron en 2010 mientras realizaban protestas por el control del gobierno indio sobre el territorio del Himalaya.

La falta de transporte público impedía que los empleados del gobierno acudieran a trabajar el lunes. Algunos propietarios de tiendas no prestaron atención a la huelga y abrieron sus negocios.

La animadversión hacia la India se mantiene profunda en Cachemira, donde se realizan con frecuencia protestas callejeras donde participan los jóvenes que lanzan piedras. Las medidas represivas del gobierno indio contra una de las protestas en 2010 dejó por lo menos 112 muertos.

Una violenta rebelión tuvo lugar en el 1989, la cual fue reprimida pero dejó 68.000 muertos en las manifestaciones violentas y las medidas drásticas de represión que siguieron.

Cachemira se mantiene dividida entre la India y Pakistán.