El gobierno de Bolivia anunció que retirará dos cargos por desacato en contra del jefe de la oposición en el Senado, Róger Pinto, quien obtuvo asilo político en Brasil alegando persecución en su país.

"Presentaré el desistimiento de la denuncia por desacato en contra de Pinto, a pesar de que él jamás limpió mi imagen. Manchó la imagen la de mi familia y la de mis hijos", dijo el lunes la ministra de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, Nardy Suxo.

Otra demanda similar del vicepresidente Alvaro García también será retirada, dijo Suxo, para que Pinto "responda a la justicia" sin alegar "persecución".

El desacato en un delito penal castigado hasta con dos años de cárcel y se aplica cuando un funcionario público es calumniado o difamado en el ejercicio de sus funciones.

Pinto tiene una veintena de procesos iniciados en el actual gobierno, cuatro de ellos por desacato pero también por supuesta corrupción.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos había pedido al Legislativo suprimir el desacato después de observar que esa figura era utilizada para plantear demandas contra opositores.

Pinto, de Convergencia Nacional, una alianza de centro derecha, ingresó a la embajada de Brasil en La Paz 12 días atrás denunciado persecución. En una semana, Brasil le otorgó el asilo y se espera que el gobierno le extienda el salvoconducto para salir del país.

El gobierno no se pronunció porque Brasilia no comunicó oficialmente su decisión, dijo el domingo el vicecanciller Juan Carlos Alurralde. La decisión se conoció por un comunicado de prensa de la cancillería brasileña.

La situación se plantea en un momento delicado en las relaciones de los dos países. El canciller brasileño Antonio Patriota fue uno de los ausentes en la Asamblea Anual de la Organización de Estados Americanos celebrada la pasada semana en Bolivia.

El gobierno de Evo Morales canceló dos meses atrás un contrato con una empresa brasileña para la construcción de una carretera tras el rechazo de comunidades indígenas amazónicas.

Brasil otorgó hace dos años refugio humanitario a ciudadanos bolivianos pero es la primera vez que concede asilo político a un líder opositor.

El gobierno no cuestionó la decisión de Brasil como lo hizo con Perú y Paraguay cuando también aceptaron similares pedidos. Ocho opositores se refugiaron en Brasil, Perú y Paraguay.

Morales afrontó una rebelión de cuatro regiones en 2008 orquestada por gobernadores opositores. El mandatario dijo que fue un complot para derrocarlo e implicó en la confabulación al entonces embajador estadounidense Philip Goldberg, a quien expulsó del país.

En 2009 derrotó a sus opositores en las urnas cuando fue ratificado con 64% de los votos y a partir de allí inició lo que políticos de oposición calificaron de cacería.