Aunque se tenga dinero en una cuenta de banco, disponer de éste en Haití puede resultar toda una odisea. Hay pocas sucursales bancarias, la mayoría en la capital, y una transacción sencilla puede demorar medio día.

Hay pocos cajeros automáticos, y los que hay muchas veces no funcionan, y cerca de los que funcionan merodean ladrones al acecho de su próxima víctima.

Por ello, las agencias asistenciales que tratan de mejorar las condiciones de vida en el país caribeño tras el devastador terremoto de 2010 promueven una forma de evitar los bancos: la realización de transferencias monetarias por teléfono celular.

El gobierno estadounidense y la Fundación Bill & Melinda Gates han inyectado millones de dólares en el proyecto, que permite a la gente ahorrar y transferir dinero en cuentas mediante sus teléfonos móviles, así como retirarlo rápidamente en las cajas de establecimientos minoristas en todo el país.

Pero hasta ahora, pocos haitianos se muestran convencidos por esta idea, que figura entre muchos proyectos posteriores al sismo que han quedado por debajo de las expectativas. El caso constituye además un recordatorio sobre lo difícil que es cambiar una sociedad que ha sido golpeada por continuos conflictos políticos y desastres naturales.

"No voy a invertir mi dinero en algo que no veo", dijo James Alexis, camionero de 33 años, mientras hacía fila para retirar dinero en un banco en el centro de Puerto Príncipe, una espera que le llevaría dos horas. "Podría ser un engaño".

Quienes apoyan el plan admiten que la adopción ha sido más lenta de lo esperado, pero siguen optimistas en que crecerá, en parte porque mucha gente, particularmente en la repleta capital, usa sus teléfonos celulares, frecuentemente para conseguir empleo. Unas 800.000 personas se registraron inicialmente en el servicio, aunque sólo unas 22.000 lo emplean regularmente.

La banca móvil "ha avanzado, pese a la violencia política, la inestabilidad, el cólera, la escasez de gasolina y lo que se les ocurra mencionar. Y hemos llegado así de lejos", dijo Greta Greathouse, directora de un programa de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional que busca mejorar los servicios financieros en Haití. "¿Significa esto que hemos llegado ya a la meta? No, queremos que esto se mantenga y hay mucho trabajo por hacer".

Chris Williams, portavoz de la Fundación Gates, dijo por teléfono que el proyecto es una "obra inconclusa" pero marcha bien.

"No es sorpresivo encontrar cierta diferencia entre el número de usuarios registrados y el de personas que usan actual y activamente esto", dijo Williams. "Se requiere algún tiempo para que esto crezca".

El proyecto comenzó meses después del terremoto de enero de 2010, cuando la Fundación Gates en Seattle anunció que crearía la Iniciativa Dinero Móvil para Haití, con una donación de 10 millones de dólares. La agencia asistencial estadounidense USAID contribuyó con otros 5 millones de dólares en ayuda técnica.

La idea consistía en ayudar al 90% de los haitianos que no utilizan los servicios bancarios, al reproducir un sistema de transferencias móviles de dinero que ha ganado popularidad en países como Kenia, Uganda y Filipinas.

Dos empresas móviles locales, Digicel Group y Voila, dieron un paso al frente para competir en pos del dinero, al abrir sus propios sistemas de transferencia de dinero mediante el celular. Hasta ahora, esos operadores han recibido un total de 6,8 millones de dólares de la Fundación.

Esencialmente, el sistema es una cuenta que se vincula con el teléfono. Los usuarios pueden transferir hasta 250 dólares en una sola operación. El receptor del dinero puede retirarlo en varios establecimientos, desde tiendas de autopartes hasta cibercafés. Incluso 1.500 dólares pueden ser transferidos en un mes. Hasta ahora, no se permiten las transferencias internacionales.

El ex director general de Digicel-Haiti, Maarten Boute, dijo en febrero, durante el Congreso Mundial de Móviles en Barcelona, que no fue fácil explicar el sistema a los haitianos.

"La lección principal que aprendimos es cuán difícil resulta educar a los consumidores", dijo Boute, quien es ahora asesor de la compañía con sede en Jamaica. "Cuando lanzamos el servicio, supusimos que sería como vender un teléfono móvil, que pones en las manos de alguien que comienza a usarlo muy pronto porque resulta muy fácil de entender. Con un servicio de banca móvil o dinero móvil no todo es tan sencillo".

La organización caritativa cristiana World Vision se unió al programa como una forma más fácil y libre de efectivo para pagar pequeños subsidios al alquiler de vivienda, que ayudan a que la gente abandone los asentamientos irregulares que proliferaron tras el sismo.

Pero muchas personas no entendieron cómo usar la tecnología y estaban recelosas de ésta, dijo Keigh Chibafa, quien supervisa el proyecto para World Vision. El organismo sin fines de lucro registró a 6.000 suscriptores para el servicio, pero sólo 1.000 lo usan en realidad.

La confianza quedó socavada en una ocasión en que los habitantes de un campamento en la ciudad de Croix-des-Bouquets, en las inmediaciones de la capital, fueron a recoger sus pagos y se les dijo que no había dinero.

"Sí tuvimos a un agente que se quedó sin efectivo", dijo Chibafa. "Fue un problema, un problema grave".

El taxista Ernst Figaro dijo que no confía en el sistema más que en los bancos, que ya tienen fama por prestar un pésimo servicio a los consumidores.

"El sistema electrónico en Haití no puede siquiera sostenerse", dijo Figaro durante un descanso en la banca de un parque. "Simplemente no confío en poner mi dinero en este sistema".

Otros, como Wilner Destina, sí han abrazado la tecnología. El pintor callejero de 40 años se suscribió hace seis meses porque estaba deseoso de evitar las filas exasperantes de horas en los bancos.

"Esto nos permite hacer transferencias de dinero con facilidad", dijo Destina frente a una tienda de Digicel en el centro de Puerto Príncipe, luego de enviar el equivalente a 50 dólares a un amigo en Gonaives, una ciudad portuaria ubicada 110 kilómetros (68 millas) al noroeste de la capital haitiana.

David Sharpe, director de productos y servicios de Digicel, espera encontrar a más personas como Destina, atrayéndolas con promociones como una lotería que se juega por celular y, más tarde, con transferencias internacionales de dinero.

La mayor parte de los usuarios llegará mediante un programa nuevo del gobierno que usará el servicio para realizar transferencias incluso a 100.000 madres de familia que tienen niños en edad escolar.

Con la adquisición reciente de Voila, Sharpe dijo en una entrevista que la banca móvil despegará en los próximos años.

"Les apuesto 10 dólares a que superamos todas sus expectativas", bromeó.