Enviar dinero a Haití puede ser una experiencia alucinante: Las sucursales bancarias son escasas, la mayoría se encuentran en la capital y una simple transacción puede llevar medio día. Hay pocos cajeros automáticos y con frecuencia no funcionan o carecen de efectivo. Además, hay ladrones que con frecuencia esperan cerca de ellos para atracar a sus víctimas.

Por ello, las agencias de ayuda que intentan reconstruir Haití tras el terremoto prueban un nuevo plan para evitar a los bancos por completo: transferencias bancarias a través del teléfono celular.

El gobierno estadounidense y la Fundación Bill & Melinda Gates han inyectado millones de dólares en el plan, que permite a la gente ahorrar y transferir fondos en cuentas de teléfonos celulares y retirarlos rápidamente en una red de comercios detallistas en todo el país.

Empero, pocos haitianos han aceptado la idea, uno más de los proyectos ideados tras el terremoto y un recuerdo de lo difícil que es cambiar una sociedad acosada por problemas políticos y desastres naturales.

"No invertiré mi dinero en algo que no veo", dijo James Alexis, un camionero de 33 años, mientras hacía fila en un banco del centro de Puerto Príncipe, en una operación que calcula demorará dos horas. "Podría ser una trampa".

Los partidarios del plan reconocen que su adopción ha sido más lenta que lo previsto, pero siguen siendo optimistas y opinan que crecerá, en parte porque muchos haitianos usan teléfonos celulares, con frecuencia para encontrar trabajo. Unas 800.000 personas se inscribieron inicialmente para usar el servicio, aunque solamente es usado regularmente por 22.000.

Un vocero de la Fundación Gates en Seattle, Chris Williams, dijo en una entrevista telefónica que el proyecto es "un trabajo en desarrollo", aunque funciona bien.