La Operación de las Naciones Unidas en Costa de Marfil (ONUCI) garantizó hoy que protegerá a la población en Costa de Marfil, tras la muerte el pasado viernes de siete cascos azules y ocho civiles y el desplazamiento de centenares de personas por el miedo a los ataques de grupos rebeldes.

"Vamos a seguir protegiendo a las poblaciones, con más determinación que nunca, y para ello la misión tomará todas las medidas que sean necesarias", aseguró hoy Bert Koenders, jefe de la ONUCI, en una entrevista difundida por la emisora local Radio Paz.

El representante especial del secretario general de la ONU en Costa de Marfil pretendió tranquilizar de esta manera a la población ante los rumores persistentes de ataques por parte de los grupos armados.

Milicias rebeldes se cobraron el viernes la vida de siete cascos azules nigerinos, cinco soldados marfileños y ocho civiles cerca de la frontera con Liberia.

El atentado fue cometido días después de la publicación de un informe de la organización Human Rights Watch (HRW) en el que se atribuye los ataques en el oeste de Costa de Marfil a mercenarios defensores del expresidente Laurent Gbagbo que actúan desde el territorio de Liberia.

Centenares de civiles han abandonado sus casas por miedo a los ataques de las milicias, según informó el mando de las Naciones Unidas.

Las fronteras de Liberia, que limita al oeste con Costa de Marfil, permanecen cerradas desde ayer hasta nuevo aviso, informó el Gobierno liberiano a través de un comunicado.

El Ejecutivo de Monrovia precisó, no obstante, que el acceso a Costa de Marfil permanecerá abierto para cuestiones humanitarias.

El Gobierno liberiano anunció igualmente el despliegue de tropas de las Fuerzas Armadas para mantener la seguridad de la frontera y la instalación de campos de refugiados a lo largo de la línea divisoria.

El Gabinete de la presidenta Ellen Johnson Sirleaf se comprometió además a arrestar y extraditar a los rebeldes marfileños en suelo liberiano.

La prensa local afirmó hoy que al menos 50 personas han perdido la vida en incursiones de rebeldes marfileños desde el país vecino.

Costa de Marfil permanece sumida en la inestabilidad desde que el expresidente Laurent Gbagbo se negara a admitir su derrota en la segunda ronda electoral en 2010 frente a su adversario Alassane Ouattara.

Francia, antigua potencia colonizadora de Costa de Marfil, y fuerzas de la ONU aplicaron una resolución del Consejo de Seguridad, aplastaron las fuerzas fieles a Gbagbo y bombardearon la residencia presidencial.

Gbagbo fue detenido el 11 de abril en la ciudad norteña de Bouaké y luego trasladado a la Haya para ser juzgado por sus crímenes.