Fuerzas de seguridad en el occidente de Mianmar dispararon contra alborotadores que incendiaron centenares de casas en una ola de violencia sectaria que mató al menos a siete personas, dijo la prensa estatal el sábado, añadiendo que la calma fue restaurada.

Los disturbios reflejan las persistentes tensiones entre los residentes budistas y musulmanes, muchos de los cuales se piensa son pobladores ilegales procedentes de la vecina Bangladesh. Aunque la raíz del problema se centra en resentimiento de los presuntos ilegales en el área, se teme que los problemas se extiendan a otras partes, porque la división tiene también bases religiosas.

El reporte televisivo del sábado dijo además que soldados reforzaron a la policía en las comunidades de Maungdaw y Buthidaung, en el estado de Rakhine, donde ocurrieron los disturbios. El diario estatal Myanma Ahlin dijo que fuerzas de seguridad abrieron fuego para restaurar el orden. Se impuso un toque de queda desde el anochecer hasta el amanecer y estaban prohibidas las congregaciones de más de cinco personas.

De acuerdo con el reporte televisivo, siete personas murieron y 17 resultaron heridas en la violencia del viernes. Agregó que 494 viviendas, 19 negocios y una casa de huéspedes fueron incendiadas.

Myanma Ahlin dijo que unos 1.000 "terroristas" eran responsables por los disturbios. La prensa estatal no identificó a los perturbadores, pero el área es 90% musulmana, y residentes locales contactados por teléfono dijeron que los miembros de las turbas eran musulmanes. Todos los muertos eran evidentemente budistas, a juzgar por sus nombres. N estaba claro si alguna de las víctimas fue causada por las fuerzas de seguridad.