China lanzará este mes tres astronautas al espacio para que se acoplen a una estación espacial orbital, y la tripulación podría incluir una mujer, informó el sábado la prensa oficial.

Un cohete que transportará el módulo Shenzhou 9 fue trasladado a una rampa de lanzamiento el sábado en el noroeste de China para su despegue a mediados de junio, dijo la agencia noticiosa oficial Xinhua, según un vocero del programa espacial.

La tripulación de tres miembros se acoplará y vivirá en el módulo orbital Tiangong 1 lanzado el año pasado, dijo Xinhua. El gobierno no aclaró la duración de la misión.

Según Xinhua, Niu Hongguang, subcomandante en jefe del programa espacial tripulado, la tripulación "podría incluir mujeres astronautas".

El gobierno dijo en el 2010 que dos mujeres pilotos de la fuerza aérea se unieron al programa de los astronautas pero sin dar más detalles.

El programa espacial de China ha logrado un sostenido progreso desde el lanzamiento del 2003 y es la tercera nación que pone a un hombre en el espacio por cuenta propia. Otras dos misiones siguieron a la primera, incluyendo un paseo espacial.

China completó su primer encuentro espacial en noviembre cuando la cápsula no tripulada Shenzhou 8 se acopló a la Tiangong 1 por control remoto. Tiangong 1 fue lanzada el 29 de septiembre.

Los próximos días, los científicos probarán la nave Shenzhou 9, el cohete Larga Marcha 2F y los sistemas de tierra, dijo Xinhua en base al vocero.

En el primer vuelo, un tripulante permanecerá en el Shenzhou 9 "como medida de precaución en caso de emergencia" mientras los otros acceden a la Tiangong 1, dijo Xinhua.

China programó para este año dos acoplamientos y piensa completar una estación espacial tripulada hacia el 2020 para reemplazar la Tiangong 1. Con unas 60 toneladas, la estación china será mucho menor que la Estación Espacial Internacional de 16 naciones.

Beijing inició su programa independiente de la estación espacial tras no tener acceso a la Estación Espacial Internacional ante las objeciones estadounidenses. Washington teme que el programa chino pueda compartir tecnología con rivales políticos y económicos.