La venta de entradas a los hinchas de la Universidad de Chile para el partido que su equipo disputará en el estadio del Boca Juniors argentino, en las semifinales de la Copa Libertadores, se transformó hoy en un caos, con miles de aficionados pugnando por un boleto.

El club Boca Juniors dispuso 4.500 entradas para los seguidores de la U al estadio La Bombonera, de Buenos Aires, donde se jugará el partido el próximo 14 de junio, y muchos hinchas del equipo chileno esperaron desde la tarde del viernes frente al Estadio Nacional, de Santiago, para conseguir un boleto.

Pero un par de horas antes de que comenzara la venta, en la mañana de este sábado, otros grupos de forofos, que llegaron en ese momento al lugar, aprovecharon la ausencia policial para derribar las vallas de contención y ganar lugares en la fila, lo que dio lugar a trifulcas verbales y conatos de pelea.

La situación se calmó pasadas las 08:30 horas (12:30 GMT), con la llegada de la policía y el comienzo de la venta de boletos, media hora más tarde.

La intendenta (gobernadora) de Santiago, Cecilia Pérez, responsabilizó del desorden a "Azul Azul", la sociedad que controla el club Universidad de Chile.

"El reclamo tiene que ser hacia quien protagoniza o es el dueño del espectáculo, no es Carabineros ni la Intendencia el primer responsable", dijo a radio Cooperativa.

"Esto es un espectáculo privado, de una sociedad anónima y son ellos que tienen que hacer cargo del tipo de servicio que están prestando", añadió.

El partido de vuelta entre la U de Chile y el Boca Juniors se jugará el próximo 21 de junio en el estadio Nacional de Santiago.