Al menos cuatro personas murieron el viernes en los disturbios causados por miembros de la comunidad musulmana en la ciudad de Maungdaw, en el oeste de Birmania (Myanmar), donde las autoridades han impuesto el toque de queda, informaron hoy medios birmanos.

Los cuerpos se seguridad dispararon para disolver al gentío de musulmanes que empezó a lanzar piedras contra edificios públicos, bancos y comercios tras la salida del rezo de mediodía en la mezquita del lugar, de acuerdo con el medio "Irrawaddy".

La televisión estatal anunció en su telediario de anoche la imposición del toque de queda en las localidades con brotes de violencia sectaria de la provincia de Rakhine (antigua Arakan), donde reside la mayor parte de la comunidad musulmana de Birmania.

Los altercados entre musulmanes y budistas, la religión mayoritaria del país, son frecuentes en esta provincia colindante con Bangladesh.

La ola de violencia actual arrancó el 28 de mayo, cuando apareció el cadáver de una mujer budista que, supuestamente, fue violada y asesinada por un grupo de musulmanes.

El 2 de junio, un gentío de budistas detuvo un autocar en el que decían viajaban los culpables y mataron a diez musulmanes.

Desde entonces, grupos islámicos han incendiado y causado destrozos en 14 localidades de la provincia, entre ellos Maungdaw.

La jefa de la oposición democrática birmana y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, instó esta semana a los budistas a actuar con "comprensión" con las minorías étnicas y religiosas y solicitó a las autoridades que actúen con rapidez.

"Si desde el primer momento se hubiese actuado con rapidez y efectividad, la chispa no se habría convertido en una llama", opinó Suu Kyi, según el medio "Mizzima".

El 89 % de los cerca de 60 millones de personas que habitan Birmania son budistas y profesa el islam el 4 %.

Myanmar, después de casi medio siglo de dictadura militar, atraviesa una etapa de reformas de cariz democrático desde que la última junta se disolvió y traspasó el poder a un gobierno civil afín, en 2011.