Miles de policías se movilizaban el viernes para cazar al último fugitivo sospechoso del ataque mortal con gas de una secta del fin del mundo en el metro de Tokio hace 17 años.

Unos 5.000 agentes se desplegaron por el área de Tokio para repartir fotos recientes del fugitivo, Katsuya Takahashi, y vigilar los centros de transporte para evitar que escape de la capital.

Takahashi, de 54 años, está en la lista de los más buscados de Japón por su presunto papel en el ataque, que mató a 13 personas e hirió a más de 6.000.

La búsqueda avanzó, después de mucho tiempo congelada, a principios de este año cuando un fugitivo clave se entregó. Eso llevó al arresto el domingo de otro sospechoso, lo que deja como único fugitivo a Takahashi.

La policía lo vio en imágenes de una cámara de seguridad cuando intentaba retirar dinero de un banco poco después de que el segundo fugitivo fue arrestado, y cree que se ha estado escondiendo en el área de Tokio con un nombre falso.

Cerca de 200 miembros de la secta Aum Shinrikyo han sido condenados por el ataque con gas y otra decena de delitos. Trece, entre ellos el gurú del culto Shoko Asahara, están condenados a muerte.

Makoto Hirata, acusado de un secuestro y asesinato en 1995 relacionado con el culto, así como del ataque en el metro, se entregó a la policía en la víspera de Año Nuevo, lo que sorprendió al país.

El culto, rebautizado como Aleph, llegó a tener 10.000 miembros en Japón y aseguró congregar a otros 30.000 en Rusia. Todavía cuenta con cientos de miembros. El culto se encuentra bajo vigilancia policial y sus nuevos dirigentes han repudiado públicamente a Asahara.