El fabricante nipón Olympus, envuelto en un escándalo de pérdidas encubiertas, presentó hoy un plan de reestructuración a medio plazo por el que despedirá de aquí a 2014 a unos 2.700 trabajadores en todo el mundo, cerca del 7 % de su plantilla.

El fabricante detalló a través de un comunicado, en el que lamentó su "conducta errónea del pasado", que espera alcanzar un beneficio neto de 7.000 millones de yenes (70,6 millones de euros) durante el presente año fiscal, que concluye en marzo de 2013.

Con su plan quinquenal para crear una "nueva Olympus", la compañía espera retomar la senda de los beneficios después de que en el anterior ejercicio registrara una pérdida neta de 49.000 millones de yenes (494,2 millones de euros).

El fabricante de material óptico y médico, anunció también que eliminará el 40 por ciento de sus 30 centros de producción en todo el mundo desde el presente año fiscal hasta marzo de 2015.

Con estas medidas, Olympus prevé que en el año fiscal 2014 su beneficio neto alcanzará los 40.000 millones de yenes (403,5 millones de euros) mientras que para el año fiscal 2016 se disparé hasta los 85.000 millones de yenes (857,3 millones de euros),

Durante la vigencia del plan, reducirá además gastos de operación y gastos fijos de personal, y dedicará especiales esfuerzos a desarrollar aún más su negocio de equipos médicos con una mayor expansión en mercados emergentes.

Olympus se encuentra en una delicada situación financiera después de que el pasado octubre la multinacional admitiera pérdidas encubiertas millonarias, cercanas a los 900 millones de euros, en inversiones y pagos de comisiones irregulares desde los años 90.

Como parte de su estrategia para buscar alianzas de capital, esta misma semana se apuntó a la posibilidad de que el fabricante de electrónica Panasonic invierta hasta 50.000 millones de yenes (504,3 millones de euros) en Olympus, en una operación que le convertiría en su mayor accionista.