Ante un descontento generalizo de la población por ciertas políticas del gobierno de Cristina Kirchner de Fernandez. Miles de personas se volcaron a las calles con en diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires.

Los manifestantes mostraron su descontento ante las medidas que el gobierno está tomando con respecto a la veda de comparar dólares, lo que para algunos trae un amargo recuerdo del corralito bancario del 2001 que termino con el gobierno del entonces presidente Fernando de La Rua.

La falta de seguridad y el incremento de la delincuencia fueron otro de los motivos que llevo a la gente a manifestarse con la ya tradicional cacerola en mano.

Unas 5.000 personas se concentraron en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, y grupos de varios cientos se reunieron en la intersección de las principales avenidas de la ciudad y frente a la residencia presidencial en Olivos, suburbio al norte de la capital.

Ningún grupo ni partido político se atribuyó la organización de las protestas —convocadas a través de Facebook y twitter— que comenzaron hace una semana contra la gestión de Fernández, reelegida en octubre con el 54% de los votos.

A diferencia de los otros dos "cacerolazos" que se produjeron el jueves y viernes de la semana pasada, en esta oportunidad la emblemática Plaza de Mayo fue epicentro por primera vez del descontento contra el gobierno.

Entre las quejas más repetidas por los manifestantes se mencionaron los casos de corrupción que involucran a funcionarios del gobierno, las restricciones para la compra de dólares, la inflación y la inseguridad.

"Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de los K", fue la consigna más escuchada.

"Tengo un nieto de tres años al que no conozco. Estoy ahorrando para viajar y quise comprar 200 dólares, pero no me dejaron. Quieren hacer de este país una Cuba o Venezuela, no lo vamos a permitir", dijo a AP Marta Rita Pérez, en referencia a las restricciones que allí rigen para la compra de la divisa estadounidense.

Uno de los manifestantes se disfrazó con un traje hecho con dólares falsos con el rostro de Fernández.

Los límites a la compra de dólares comenzaron en octubre para frenar una masiva fuga de divisas, pero se intensificaron hace dos semanas.

Pablo, quien no quiso dar su apellido, explicó que se adhirió a la protesta "para que no haya más impunidad y la justicia actúe. Si hay impunidad, no puede haber República", en referencia a las denuncias de corrupción que pesan sobre el vicepresidente Amado Boudou.

Nadie del gobierno se pronunció sobre las protestas, que por el momento se acotan a la capital.

Los llamados "cacerolazos" nacieron en Venezuela, pero fueron adoptados por los argentinos durante la crisis de 2001.

Fuente AP

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