La italiana Sara Errani mide 24 centímetros menos que la rusa Maria Sharapova pero está dispuesta para suplir esa diferencia con corazón y garra y vencer en la final de Roland Garros a la nueva número uno del mundo.

Nueva en esa instancia en el Grand Slam, a "Cichi" le mueven sentimientos para intentar esta hazaña. "Este resultado es para la gente que sufre, para mis vecinos", dijo tras vencer a la australiana Samantha Stosur, refiriéndose a las víctimas de los últimos terremotos en su país.

Sentimental fuera y aguerrida en la pista, Errani se ha plantado en la final de Roland Garros, después de realizar una excelente temporada sobre tierra batida, ganando tres títulos individuales, Acapulco, Barcelona y Budapest, todos en tierra y cinco de dobles, con su inseparable Roberta Vinci.

En París se ha redimido por fin, después de perder los primeros tres años a las primeras de cambio y el año pasado en la segunda ronda. Y ha vencido además a dos excampeonas de este torneo, la serbia Ana Ivanovic y a la rusa Svetlana Kuznetsova para alcanzar la final, donde se encontrará con una compañera de camino.

Errani coincidió durante un año con Sharapova en la academia de Nick Bolletieri en Bradeton (Florida), pero apenas intimaron. Echaba de menos la italiana a su familia y a sus amigos y decidió regresar a Italia donde se topó con el español Pablo Lozano, sin duda el hombre que cambió su vida.

Lozano la convenció para mudarse a Valencia y entrenar en la academia TenisVal fundada en 1992 por Pancho Alvariño y José Francisco Altur, donde se han entrenado rusos como Dinara Safina, Marat Safin, Igor Andreev y Maria Kirilenko, o españoles como David Ferrer, Anabel Medina y Daniel Gimeno Traver, entre otros, y allí ha desarrollado su tenis para llegar a París de nuevo acompañada por Lozano y su preparador físico David Andrés para hacer historia y colocarse en las dos finales, individual y dobles.

Porque pase lo que pase en la final, Errani se ha convertido ya en la tercera italiana en situarse entre las diez primeras del mundo, junto con Pennetta y Francesca Schiavone.

Sharapova, también en su primera final de Roland Garros, sabe del potencial de Errani. "Ahora mismo es mi mayor desafío", comentó tras imponerse a la checa Petra Kvitova en la otra semifinal.

Como Errani, la jugadora siberiana llega a París con buenos números, quince victorias en la tierra roja, y cuatro triunfos ante jugadoras situadas entre las cinco primeras del mundo, dispuesta a resolver una asignatura pendiente, ganar el único Grand Slam que le falta y cerrar la corona, siendo ya número uno por derecho este lunes.

Ganadora en Wimbledon 2004, US Open 2006 y Abierto de Australia 2008 la rusa está en disposición de convertirse en la décima jugadora en reunir los cuatro grandes. Ha hecho los deberes, tras alcanzar la final de Abierto de Australia, Indian Wells y Miami, donde tropezó con Victoria Azarenka en las finales, y ganando los títulos de Stuttgart y Roma.

"Después de estar tres veces en semifinales, siempre soñé con alcanzar la final, y ahora estoy más que ilusionada", dijo la siberiana quien ha pasado momentos difíciles

Maria vuelve al trono de la WTA cuatro años después (ocho de junio) de salir de esa posición. Estuvo nueve meses retirada de las pistas tras sufrir una lesión y una operación en el hombro a finales del 2009, y bajar al puesto 126 del mundo,

La estadounidense de origen checo Martina Navratilova, exnúmero uno del mundo dio hoy la clave de lo que puede ser la final. "El resto de Maria es su mejor golpe. El servicio de Errani el peor de su repertorio. Una mala combinación", dijo.

Pero Navratilova, una jugadora que se dio cuenta al final de su carrera de lo importante que es la imagen apostilló a continuación: "Maria es una súper estrella y siempre es bueno que una súper estrella esté en lo más alto".

Miguel Luengo