El fantasma del racismo apareció en la Eurocopa incluso antes que dispute el primer partido, después que los futbolistas de Holanda dijeron que espectadores polacos imitaron gritos de monos durante un entrenamiento.

La federación holandesa no radicó una querella ante la UEFA, pero el organismo rector del fútbol europeo dijo el viernes que recibió noticias de que hubo "incidentes aislados de cánticos racistas" y que tomará medidas si se repiten.

"Es triste que tengamos que hablar sobre esto. No necesitamos esto", comentó el retirado futbolista holandés Ruud Gullit, quien es negro.

Dos jugadores de la selección holandesa, Mark van Bommel e Ibrahim Afellay, se quejaron el jueves porque integrantes del plantel fueron blanco de cánticos racistas de parte de un grupo de espectadores durante un entrenamiento abierto al público.

La amenaza del racismo en la Euro ha sido uno de los mayores temores desde que se anunció en 2007 que el torneo se realizaría en Polonia y Ucrania.

El viernes había un ambiente de fiesta en Varsovia antes del partido inaugural entre Polonia y Grecia. Pero mientras la UEFA trató de restarle importancia a la polémica el viernes, se trata de un problema que sigue sobre la mesa a pesar de las afirmaciones de los gobiernos polaco y ucraniano de que han lidiado con el racismo.

"Ambos países han trabajado muy duro para organizar este torneo, y no deberíamos molestarlos porque 10 personas estaban entonando cánticos (racistas) en un estadio", dijo el jefe de prensa de la UEFA, Alexandre Fourtoy.

Van Bommel dijo que los cánticos provenían de un sector del estadio en Cracovia mientras los holandeses se entrenaban el miércoles frente a unos 25.000 espectadores, antes de su debuto el sábado contra Dinamarca por el Grupo B en Kharkiv, Ucrania. Los jugadores estaban tan molestos que se fueron al otro lado de la cancha.

"No permitiremos que uno de nosotros sea insultado con gritos de mono", dijo Van Bommel a la edición del viernes del diario holandés De Telegraaf. "Se lo diremos al árbitro, y si continúan esos cánticos, le pediremos que intervenga".

Afellay, extremo del Barcelona descendiente de marroquíes, dijo que los insultos "me entristecieron".