Un inquietante misterio que data de la Guerra Fría recibe una nueva atención en la isla caribeña de Granada, donde las autoridades intentan localizar los restos desaparecidos de un primer ministro marxista que fue ejecutado hace casi 30 años durante el golpe de Estado que desató la invasión estadounidense.

Maurice Bishop fue fusilado con metralletas el 19 de octubre de 1983 junto con otros tres miembros de su gabinete y otras cuatro personas durante un cruento levantamiento, y nadie parece saber dónde están los cuerpos.

Durante décadas han circulado los rumores de que las fuerzas estadounidenses ocultaron luego los restos para evitar que la tumba fuera un punto de reunión de los seguidores del gobernante ejecutado o de que sus adversarios dinamitasen los cuerpos.

El gobierno de Granada desea resolver el misterio como una forma de sanar la psiquis nacional de este país ahora tranquilo de bosques con aroma de nuez moscada que es conocido como "la isla de las especias", pero que fue un punto candente en la Guerra Fría. Un grupo de antropólogos forenses no encontró los restos en un cementerio a los pies de un monte en la capital de Saint George, aunque se planean nuevas búsquedas.

"Para todos los interesados es importante cerrar de alguna manera este capítulo en la historia de Granada", declaró el ministro de Finanzas, Nazim Burke, en su despacho.

La oficina de Burke está en un camino sinuoso que lleva al fuerte del siglo XVII donde Bishop, de 39 años, y los otros, incluida su amante que estaba embarazada, fueron ejecutados por soldados granadinos luego del golpe dado por una facción radical del partido de Bishop que era apoyado por Cuba.

No es mucho lo que se sabe de los restos: Después de la ejecución, uno de los que dispararon le cortó la garganta al cadáver de Bishop y le cercenó un dedo para robarle un anillo. Los cuerpos fueron llevados a un campamento militar a unos 10 kilómetros (seis millas) fuera de la ciudad y quemados parcialmente en un foso.

Seis días después de la ejecución de Bishop, unos 7.000 infantes de marina y paracaidistas de Estados Unidos, junto con unos cuantos cientos de las fuerzas de seguridad de islas vecinas, invadieron Granada y derrocaron al gobierno militar que asumió tras la asonada.

Según testigos, los cuerpos quemados y en estado de descomposición fueron llevados a una escuela médica de la isla, y que las bolsas con los restos fueron trasladados luego al director de una funeraria, Leslie Bailey, quien recibió de las fuerzas armadas de Estados Unidos la instrucción de enterrar a las víctimas del conflicto. Bailey murió sin mencionar dónde fueron enterradas las bolsas que supuestamente contenían los restos de los dirigentes políticos.

El hijo de Bailey, Clinton Bailey, quien dirige ahora la funeraria, dijo que quiere encontrar los restos porque la gente "sigue señalando" a su familia cada vez que la isla recuerda el aniversario de la invasión estadounidense, la cual fue casi universalmente aceptada por los granadinos y es observada cada 25 de octubre en un feriado conocido como Día de Acción de Gracias.

"Voy a limpiar el nombre de mi padre", afirmó Clinton Bailey, quien ha realizado búsquedas de los restos de Bishop, sin resultados hasta ahora.