Los Gobiernos de EE.UU. y Perú han extendido un "memorando de entendimiento", vigente desde 1997, que restringe la importación de bienes culturales de la era prehispánica y colonial en el país andino, informó hoy el Departamento de Estado.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por su sigla en inglés) ha publicado el aviso sobre la extensión del acuerdo bilateral en el diario oficial del Gobierno (Federal Register), y entrará en vigor mañana, dijo el Departamento de Estado en un comunicado.

El acuerdo cubre piezas arqueológicas de antiguas culturas como las de Chavín, Moche, Cuzco, e Inca, que se desarrollaron en Perú de 12.000 años a.C. a 1.532 d.C., y que son codiciados por traficantes y coleccionistas en EE.UU.

Sus logros incluyeron la construcción de complejos urbanos, avances metalúrgicos, la producción de textiles y joyas de oro y plata, y estilos únicos de vasijas de cerámica policromadas, indicó el Departamento de Estado.

"Son un recordatorio de que los logros de estas antiguas culturales figuran entre los más importantes en la historia de la humanidad", agregó la nota.

El acuerdo, que se prorroga cada cinco años, también comprende la protección de materiales etnológicos que datan del período colonial (1532-1821) de todas las regiones de Perú, tales como esculturas y pinturas con una iconografía única.

Los objetos incluidos en este acuerdo no podrán entrar en Estados Unidos a menos que vayan acompañados de un permiso de exportación expedido por Perú, o hayan salido del país andino antes de la fecha de entrada en vigor de la restricción.

El acuerdo, que incluye la protección de materiales de la región del Sipán, es producto de una ley federal que ejecuta las obligaciones de EE.UU. bajo la convención de la UNESCO de 1970, un acuerdo internacional contra el saqueo y hurto del patrimonio cultural de los países firmantes.

Su objetivo es frenar el comercio internacional en materiales arqueológicos y etnográficos de origen ilegal.

"El saqueo sistemático de sitios arqueológicos en Perú y el robo de materiales eclesiásticos etnológicos han causado una pérdida irreparable a la historia y tradición peruanas", dijo el Departamento de Estado.

Por ello, la protección de estos bienes culturales "promueve respuestas alternativas para acceder a este material para propósitos culturales, educativos y científicos, y ofrece a Perú la oportunidad de desarrollar soluciones a largo plazo para resguardar su pasado excepcional", agregó.