Un niño de ocho años murió como consecuencia de las heridas de bala que sufrió tras un ataque de las FARC a un grupo de policías en el suroeste del país.

El menor falleció el jueves en un hospital de la ciudad de Neiva, capital del departamento de Huila y a 240 kilómetros al suroeste de Bogotá, dijo el viernes en diálogo telefónico con The Associated Press el coronel Carlos Vargas, comandante de la policía en el departamento de Caquetá, donde ocurrió el ataque la medianoche del domingo.

De acuerdo con las autoridades, rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) atacaron con ráfagas de fusil y granadas una camioneta policial con cuatro patrulleros que trasladaban a una mujer a punto de dar a luz desde su casa al hospital en la localidad de La Montañita, en Caquetá, unos 385 kilómetros al suroeste de la capital colombiana.

"No había muchas esperanzas de que (el chico) sobreviviera... porque recibió un impacto de bala de fusil en su cabeza", explicó el oficial.

Agregó que otra pequeña de 10 años, hermana del niño muerto, recibió un balazo en su brazo izquierdo y los médicos temen que eventualmente tengan que amputárselo.

Los dos niños, añadió Vargas, vivían en una casa de madera y las balas de los guerrilleros la traspasaron cuando atacaron a los policías.

En el ataque al auto policial murieron una partera que atendía a la mujer embarazada y dos agentes. La mujer encinta perdió su criatura y está en estado crítico por las heridas que recibió en el atentado, según el oficial.

En abril pasado tres militares y un policía murieron cuando rebeldes de las FARC se enfrentaron con una unidad que destruía laboratorios de procesamiento de cocaína en una zona rural de La Montañita. En esos choques, el 28 de abril cayó en poder de lo insurgentes el periodista francés Romeo Langlois, liberado por los guerrilleros el 30 de mayo.