El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, instó hoy a los libaneses responder a la llamada al diálogo nacional del presidente, Michel Suleiman, ya que es la forma de promover el consenso en el país, dividido a causa del conflicto sirio.

"El diálogo nacional en el Líbano constituye una oportunidad para consolidar el consenso y la unidad nacional", dijo Westerwelle a la prensa después de entrevistarse con el primer ministro libanés, Nayib Mikati.

Suleiman ha convocado a los principales líderes libaneses el próximo 11 de junio a una reunión en el palacio presidencial para examinar los problemas que afronta el Líbano.

El diálogo fue interrumpido en noviembre del 2010 tras el boicot de los miembros del 8 de Marzo, coalición pro siria y pro iraní, que en la actualidad forma el Gobierno.

"Instamos a todas las partes en el Líbano a hacer todo lo posible para preservar la estabilidad y comprometerse con el diálogo nacional", insistió Westerwelle.

El jefe de la diplomacia alemana alabó los esfuerzos llevados a cabo por Suleiman y Mikati en ese sentido y aseguró que Alemania es un "socio verdadero del Líbano".

"Haremos todo lo posible para consolidar la estabilidad en el Líbano y en la región", subrayó, al tiempo que recordó la participación de su país en las Fuerza Marítima de la ONU desplegada en el Líbano.

Preguntado por si temía que la violencia en Siria repercutiera en el Líbano, señaló que las autoridades alemanas están "muy preocupadas" por el conflicto sirio y cómo puede "llevar a la inestabilidad de la región y del Líbano, donde ya comienza a sentirse".

Westerwelle afirmó que es "necesario trabajar para detener la violencia en Siria y evitar una escalada en la región" y estimó que "aun se puede lograr una solución política en ese país"

Durante su estancia estrella iniciada ayer se ha entrevistado con Suleiman, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, y el jefe del grupo parlamentario Futuro, Fuad Siniora.

Los primeros reiteraron ante su interlocutor la adopción de la política de alejamiento de la crisis siria, mientras que Siniora evocó las agresiones sirias en las fronteras, en especial en Wadi Jaled (norte) y Arsal (este).

El conflicto sirio ha profundizado la división entre los libaneses, de los que una parte, encabezados por el grupo chií Hizbulá, apoya al régimen de Damasco, mientras que la otra respalda la revuelta popular iniciada a mediados de marzo de 2011.

Un diputado del grupo parlamentario de Hizbulá, Walid Sucariyeh, reconoció hoy que una eventual caída del régimen de Al Asad afectaría al grupo chií.

En una declaración a la televisión Al Manar, Sucariyeh afirmó que "la caída del régimen sirio podría reducir el papel de la Resistencia", brazo armado de Hizbulá, única milicia que no fue desarmada al término de la guerra civil (1975-1990).