Los emigrantes marroquíes están entre las comunidades más golpeadas por los efectos de la crisis en España, según los datos de un informe presentado hoy en Rabat por el Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero, un organismo oficial.

Concretamente, la tasa de paro entre los marroquíes que se encuentran en España es del 50,7 %, más del doble de la tasa general, mientras que la población marroquí que no recibe ninguna clase de prestación era ya de 133.000 personas en 2010, sobre un total de 780.000 emigrantes de este país.

El autor del informe, Walter Actis, explicó a Efe las principales razones que hacen de la comunidad marroquí una de las más vulnerables: por su tradicional ocupación en sectores más débiles y estacionales (agricultura, hostelería, construcción) y por su dificultad de reinsertarse dado su bajo nivel formativo.

Además, recordó la existencia más o menos velada de actitudes racistas que hacen que los empleadores prefieran muchas veces a los trabajadores de otros países antes que a los marroquíes.

Actis destacó además que, si bien todos los colectivos de emigrantes han sufrido un aumento en sus porcentajes de desempleo, este ha sido mucho mayor en el caso de los marroquíes: se estima que un 33 % ha perdido su empleo desde el inicio de la crisis.

Esto ayuda a entender que, por ejemplo, haya un 32 % de los hogares marroquíes con todos sus miembros activos en paro.

En conjunto, el estudio encargado a Actis por el CCME señala que un 80,8% de los marroquíes hombres y un 83,5 % de las mujeres vivían en 2011 en precario, condición que engloba a los asalariados temporales, los desocupados, los autónomos y los indefinidos discontinuos.

Y así, un 40 % de los emigrantes marroquíes está afectada por la llamada "pobreza monetaria".

Una de las consecuencias directas de estos efectos de la crisis entre los marroquíes es la disminución en el envío de sus remesas de divisas a su país de origen: entre 2007 y 2010 han sufrido una caída del 33 %, lo que sin duda traerá consecuencias también dentro de Marruecos, donde hay regiones ampliamente dependientes de esas remesas.

Actis alertó sobre la gravedad de la situación y llegó a hablar de "emergencia social", que podría traducirse en "riesgos de deterioro y marginalidad", teniendo en cuenta la peculiar estructura de esta comunidad marroquí, compuesta mayoritariamente por hombres (64 % del total) que suelen vivir solos y sin una estructura familiar.