Los ministros europeos de Interior intentarán llegar hoy a un acuerdo político en Luxemburgo sobre la reforma del Tratado Schengen, que instauró la Europa sin fronteras, con vistas a limitar las posibilidades de cierre temporal de fronteras entre los países firmantes del acuerdo.

Las negociaciones llevan meses bloqueadas por la oposición mostrada hasta ahora por países como Francia y Alemania que se negaban a aceptar la reforma del Tratado planteada por la Comisión Europea en septiembre de 2011 al considerar que otorga demasiadas competencias a Bruselas para decidir sobre asuntos de seguridad fronteriza.

El Ejecutivo comunitario propuso, en concreto, que en el futuro un eventual cierre de las fronteras sea siempre una decisión comunitaria, salvo en el caso de acontecimientos "imprevistos", cuando un país podría acordarlo de manera unilateral por un periodo máximo de 5 días, después del cual la Comisión decidiría sobre su prolongación.

París y Berlín, en cambio, han insistido en numerosas ocasiones en poder restablecer las fronteras internas hasta un plazo de 30 días cuando un país del sistema Schengen no consiga atajar un flujo masivo de inmigrantes.

Sin embargo, el cambio de Gobierno en Francia podría facilitar el acuerdo en el seno del Consejo ya que, según fuentes diplomáticas, el nuevo presidente, el socialista François Hollande, ya ha rebajado la oposición que hasta ahora mantenía el país a la medida.

España, por su parte, que en un principio expresó sus dudas sobre las reforma de Schengen sugerida por la CE, parece ahora no tener ningún problema con la misma, afirmaron las mismas fuentes.

El secretario español de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, será el encargado de representar a España en la reunión de hoy, mientras que en la sesión de mañana, dedicada a Justicia, acudirá por primera vez desde su nombramiento el ministro, Alberto Ruiz Gallardón.

Una vez que los ministros logren llegar a un acuerdo sobre la reforma del Tratado, faltará todavía el visto bueno del Parlamento Europeo.

De salir adelante la reforma, los Estados miembros de Schengen podrán todavía restablecer temporalmente los controles de forma unilateral en caso de "circunstancias excepcionales" en las que exista "una amenaza grave para la seguridad pública".

En eventos de carácter previsible, como cumbres políticas, competiciones deportivas u otros grandes acontecimientos, los controles fronterizos deberán limitarse a 30 días, aunque existe la opción de prolongarlos en plazos similares hasta un período total inferior a 6 meses.

Ante casos "urgentes", como la amenaza de un ataque terrorista, los controles pueden aplicarse de forma inmediata durante 10 días, ampliables en períodos de 20 días hasta una duración total de 2 meses.

Según la nueva modalidad, los países podrán llevar a cabo controles en las fronteras o cerrarlas completamente ante situaciones como una afluencia masiva de inmigrantes, incluso si ésta no supone riesgos para la seguridad pública.

Para ello, se establece un procedimiento que requiere el visto bueno de la Comisión Europea, que en casos de "serias y persistentes deficiencias en las fronteras externas" puede tomar la iniciativa para recomendar a un Estado el cierre de las mismas o dar luz verde a dichas acciones si es el país el que lo propone.

Estas medidas excepcionales, que en el caso del cierre de fronteras supondrían una exclusión temporal de Schengen, también deberán recibir el respaldo de la UE.