La crisis de la deuda en la zona euro es "la más grave amenaza para la economía mundial", dijo hoy la ONU, que además pidió a esos países acometer un "cambio político fundamental" para salir de la crisis y se sumó al principio de que con solo austeridad, la situación no se superará.

La ONU publicó hoy su informe "Situación y Perspectivas de la economía mundial en 2012", que revisa a la baja el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial para este año, que ya cuando se dio a conocer hace seis meses se calificó de "anémico" y se cifró en el 2,6 % para el año actual.

Ahora se prevé un aumento del PIB global del 2,5 % para 2012 y del 3,1 % en 2013, con cifras regionales muy desiguales pues mientras los países en desarrollo verán crecer sus economías en torno al 5,3 % en 2012, en el caso de Latinoamérica y el Caribe se ralentizará al 3,7 % este año y llegará al 4,2 % al siguiente.

La evolución de la crisis de la deuda soberana europea es la principal preocupación de los economistas de la ONU, pues consideran que puede agravar una situación que de por sí ya es inquietante.

Para Europa occidental, la ONU indica que tras crecer el 1,5 % en 2011, el PIB de la región se contraerá al 0,3 % en 2012 y llegará al 0,9 % en 2013, mientras que para EE.UU. prevé un incremento del 2,1 % en 2012 y el 2,3 % en 2013 y advierte a Washington de que "todavía no está fuera de la zona de peligro".

"Una escalada de esa crisis (en la zona euro) podría suponer graves problemas para los mercados financieros y un fuerte aumento de la aversión al riesgo, lo que a su vez llevaría a un nuevo debilitamiento del crecimiento mundial", dice el documento.

Para afrontar la situación sugieren "un cambio fundamental de política: hay que despegarse de la austeridad para resolver la crisis del empleo y facilitar un crecimiento respetuoso con el medioambiente".

Los economistas de la ONU señalan en su informe que en los países desarrollados hay cuatro debilidades que les obstaculizan una recuperación económica fuerte, y señalan en primer lugar que "el proceso de reducción de deuda iniciado por bancos, empresas y hogares debilita los flujos de crédito, al igual que la demanda de consumo y la inversión".

Otra debilidad es su alto nivel de desempleo, a su vez causa y consecuencia de la ausencia de recuperación económica.

En tercer lugar sitúan "las medidas de austeridad presupuestaria adoptadas para intentar frenar el alza de la deuda pública, y que no solo debilitan el crecimiento económico, sino que también complican los esfuerzos para reducir la deuda".

El cuarto punto flaco de esos países es "la vulnerabilidad de los bancos a las deudas soberanas, que combinada con la débil economía mundial, perpetua la fragilidad del sector financiero" que a su vez "refuerza la marcha forzada hacia la reducción de la deuda".

En ese sombrío entorno, los economistas de la ONU dijeron que ya "está claro que los esfuerzos para restaurar la viabilidad de la deuda mediante la austeridad presupuestaria son contraproducentes".

Para romper ese círculo vicioso recomiendan "esfuerzos mejor coordinados y más coherentes en política económica" a nivel nacional e internacional, al tiempo que señalan que las políticas fiscales, "en particular las de Europa, no van por la buena dirección".

En su opinión esas políticas sumergen "a las economías más profundamente en la crisis y aumentan los riesgos de una nueva recesión mundial".

En concreto indican que los drásticos programas de austeridad presupuestaria adoptados por muchos países europeos y las políticas de ligera contracción de otros, como Alemania y Francia, "refuerzan el riesgo de crear una espiral de recesión de enormes costes económicos y sociales".

Por ello les pide que abandonen la consolidación fiscal a corto plazo, y apuesten por un "crecimiento fuerte fundado en medidas que aseguren la viabilidad presupuestaria a medio y largo plazo".

También recomiendan una coordinación internacional de la reorientación de políticas presupuestarias y medidas estructurales que alienten la creación de empleo y un crecimiento e respetuoso con el medio ambiente.

Otra recomendaciones se refieren a coordinar mejor las políticas monetarias a escala internacional y a acelerar las reformas del sector financiero para reducir la volatilidad de los tipos de cambio y de los flujos de capitales, "que son una amenaza" para las perspectivas de las economías en desarrollo.