El barbero asesino Benjamin Barker, que sembró de terror las putrefactas calles londinenses del siglo XIX, recobrará vida este viernes en Bogotá con el estreno del musical "Sweeney Tood", una nueva versión de esta historia de amor, venganza y miseria humana.

Se trata de un montaje del Teatro Nacional Sucre de Ecuador, que devuelve este musical a las tablas años después de su gran acogida en Broadway, una fantástica historia que llegó hasta la pantalla grande bajo la dirección de Tim Burton, quien entonces eligió a Johnny Deep para interpretar al asesino de la famosa calle Fleet.

En esta ocasión es el actor español Antonio Torres quien encarna el papel de Barker, un barbero que regresa a Londres con sed de venganza tras quince años de injusta reclusión en Australia, purgatorio de trabajos forzadas para los individuos de peor calaña de la Inglaterra victoriana.

Barker pone sus ojos en el responsable de su internamiento, el juez Turpin, quien aprovechó la ausencia del barbero para quedarse con su esposa Lucy y, una vez muerta, adoptar a su hija Johanna para casarse con ella.

Este barbero rebautizado en Sweeney Todd busca la manera de matar al juez y se alía para ello con la pastelera Nellie Lovett, un personaje ridículo que presume de elaborar los peores pasteles de Londres, elaborados con la carne de los cadáveres que Barker deja a sus espaldas en la barbería de la calle Fleet.

"Es una historia un poco surreal", confesó en una entrevista con Efe Chía Patiño, la directora escénica de la obra, al destacar la "decadencia humana que hubo en Europa en esos siglos", reflejada en otros montajes musicales como "Los Miserables".

"La escenografía esta basada en las tallas de un Londres absolutamente putrefacto", explicó Patiño, escenario idóneo en el que aflora en esa pareja lo peor de la miseria humana cuando "se ven seducidos por el poder de poder matar, sintiendo que están dominando la escena".

Eso se refleja en escenas como en la que el barbero "canta una canción de amor en recuerdo de su exesposa y su hija Johanna, pero durante esta canción va matando a toda la gente, momento en el que vemos como los clientes van muriendo", relató la directora.

"Es una contradicción entre la música absolutamente dulce y unos actos absolutamente brutales. Es un gran momento", enfatizó.

Pero pese a la brutalidad del personaje "hay varios momentos en los que se le ve humano, se ve que no es un psicópata, sino una persona guiada por la venganza y que ha llegado a un punto en el que ya no encuentra nada que le ate a la normalidad".

Con estas palabras Torres, un actor malagueño, explicó a Efe los entresijos del personaje que magistralmente interpreta en el musical.

"Aparece lo peor que puede tener un ser humano, aflora su miseria", puntualizó Torres.

Y es que con un agudo humor negro que pese a la adaptación del montaje no pierde su esencia británica, Todd y Lovett se bañan en una orgía de sangre que, en esta ocasión, no tiene matices explícitos.

Patiño explicó que para que el público no se pierda en tintes técnicos y se centre en la historia, la compañía ecuatoriana optó por figurar la sangre a través de un flash rojo de iluminación, de una forma muy metafórica.

"Todo es como muy real y muy macabro, pero ese es el punto de elegancia de la producción, justo el punto más macabro", indicó Torres al describir el concepto de las escenas más sangrientas.

La representación de "Sweeney Todd" en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá da inicio al convenio de colaboración y hermandad firmado entre esta institución y el Teatro Nacional Sucre de Quito, basada en un intercambio de programación.

Patiño explicó que las direcciones de ambos teatros apuestan por montajes "muy arriesgados" y que con este convenio pretenden "explorar como retornar al público al arte vivo".