La dOCUMENTA (13) se abrió hoy a los artistas a modo de taller de ideas de cien días de duración, desde el centro geográfico de Alemania, la ciudad de Kassel, y con un largo listado de invitados de todo el planeta, con poderosa presencia latinoamericana.

Ante el palacio de la Orangerie apareció de pronto lo que se asemeja a un estanque rectangular rodeado de juncos, en cuyo centro un dócil tsunami reproduce hasta el infinito una ola perfecta que invita al paseante a sentarse a meditar.

Se trata de la aportación, en el mejor espíritu zen, del italiano Massimo Bartolini, que comparte la verde explanada con la colina artificial de basura cubierta de césped, obra del chino Song Dong.

Ya adentrándose en el parque del Karlsaue, el visitante se topa con lo que parece una cabaña diáfana, adornada con tres alfombras colgantes, tejidas en Perú y aportación del artista portorriqueño Luis Berrios-Negrón a la obra de Paul Ryan llamada "How to three".

"Es un espacio al que entramos descalzos y donde aprendemos a movernos y a colocarnos nuestros cuerpos en armonía", explicó a EFE Berrios-Negrón, con taller en Berlín y diseñador del espacio, también con algo de espíritu zen.

No todo son ámbitos relajantes en la dOCUMENTA de Kassel. El mexicano Mario García Torres sacude desde el museo Fridericianum con su instalación sobre un hotel de Kabul, que traslada a las décadas de destrucción de la capital afgana a través del rostro y el relato, en un monitor, de quien fue su propietario y amigo del artista.

Es una de las obras de más impacto en la dOCUMENTA (13), profusa en presencia latinoamericana y muy especialmente mexicana -junto a García Torres están Mariana Castillo Deball, Braham Cruzvillegas, Adriana Lara, Pedro Reyes y el colectivo Time/Bank.

Muy comentada es asimismo la aportación de Guillermo Faivoich y Nicolás Goldber, que pretendían trasladar a Kassel el meteorito de 37 toneladas de El Chaco, en Argentina, pero finalmente tuvieron que conformarse con representarlo con un cubo solitario, en la plaza ante el museo, más una documentación en sus espacios interiores.

De Argentina está también Adrían Villar Rojas, mientras que la brasileña Maria Thereza Alves protagoniza en solitario uno de los espacios del Ottoneum, otro de los cinco pabellones expositores, con "Los héroes del lago", dedicado a la población indígena junto al contaminado lago Chaico, en México.

"Kassel es lugar para experimentar, buscar, dejar que cada uno explore a su manera nuestra obra", apunta García Torres.

Mientras la representación latinoamericana plasma su aportación a esa feria quinquenal en proyectos más o menos cerrados, el español Albert Serra acudió a Kassel con "The three little pigs", una película experimental sobre monólogos de Hitler y de Goethe que piensa rodar a lo largo de la dOCUMENTA.

"La idea es rodar cada día una hora y mostrarla al día siguiente. Un actor interpreta a Goethe, el otro a Hitler, en sendos monólogos en alemán", explicó a EFE el cineasta, quien estrenará cada día, en el cine Bali de la ciudad, la "horita", como dice, que habrá rodado la jornada anterior, hasta cumplir el centenar.

Todas estas obras forman parte del concepto interdisciplinario de la comisaria de la muestra, la búlgaro-estadounidense Carolyn Christo-Bakargiev, quien ha incluido entre los 300 "artistas" de la 13 edición de la muestra a biólogos, matemáticos e informáticos.

En la sala vecina a la de García Torres se encuentran las fórmulas del científico austríaco Anton Zeilinger, quien explica con paciencia al visitante los secretos de la física cuántica.

Sus fórmulas son complejas, como también lo es dar con el cuadro de Salvador Dalí "Le grandparanoiaque", pintado en 1936, y que los artífices de la feria han colocado en una sala periférica, a la que se accede tras perderse varias veces entre distintas escaleras.

Nadie entre el amable personal contratado del Fridericianum sabe indicar dónde está y que sólo en el último tramo aparece un letrero, escrito a mano, con el nombre de Dalí y una flecha.

La dOCUMENTA es laberíntica, dentro y fuera de los cinco museos y pabellones donde discurre, así como el gran parque ciudadano.

A los 750.000 visitantes que se espera en Kassel, desde el sábado hasta el 16 de septiembre, se les demanda paciencia y espíritu descubridor, así como tiempo para recorrer el laberinto.

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Por Gemma Casadevall