Más de 20 inmigrantes transgénero, en su mayoría mexicanas, exigieron el jueves a la policía de Nueva York que las trate con respeto y no las acuse de prostitución sólo por llevar preservativos en el bolso.

Las inmigrantes denunciaron que agentes de policía en el condado de Queens las paran a menudo en la calle debido a su apariencia y etnicidad y se dirigen a ellas con insultos, además de a veces arrestarlas.

"No soy una delincuente ni ando robando. Lo que tengo miedo es de estar en la calle vestida de mujer", dijo Divaly Méndez, de 44 años.

Las inmigrantes, en su mayoría nacidas en Puebla, dijeron que huyeron de su país natal debido a la discriminación que sufrían allí. Hablaron a los medios de comunicación en las oficinas de la organización de defensa de inmigrantes Se Hace Camino Nueva York, en el barrio de Jackson Heights.

La organización Se Hace Camino Nueva York está luchando con otros grupos para la aprobación de una ley estatal que no permita considerar evidencia de prostitución el llevar preservativos en el bolso.

Portavoces de la policía no respondieron a una llamada y un mensaje de correo electrónico enviado por Associated Press.

Bianey García, otra mexicana de 21 años, dijo que la policía de los distritos 110 y 115 de Jackson Heights discrimina a inmigrantes transgénero con preguntas, cacheos y comentarios no justificados debido a su identidad.

"La comunidad translatina dice basta al abuso policial", señaló, respaldada por sus compañeras.

Las inmigrantes se unieron al debate generado por reportes recientes que acusan a la policía de la ciudad de parar, interrogar y cachear de forma desproporcionada a hispanos y afroamericanos como medida para frenar el crimen. El propio comisionado de policía Raymond Kelly anunció la semana pasada una serie de medidas para reducir la frecuencia de paradas consideradas poco justificadas.

La Unión de Libertades Civiles de Nueva York reportó recientemente que 18.000 personas fueron paradas y cacheadas en el distrito 115 de Queens el año pasado. Un 92% eran hispanas o afroamericanas. En el distrito 110 las paradas y cacheos fueron a 11.000 personas, de las cuales un 90% eras hispanas o afroamericanas. En ambas zonas convive una amplia población inmigrante.

La líder comunitaria Lorena Borjas, una mexicana transgénero que lleva 32 años viviendo en Jackson Heights, dijo que el problema es más grave ahora que el programa Comunidades Seguras se ha implementado en Nueva York. El polémico programa obliga a departamentos de policía locales a compartir con el gobierno federal las huellas dactilares de arrestados para ver si pueden ser deportados.

Algunas de las inmigrantes transgénero que hablaron el jueves no tienen autorización para vivir en Estados Unidos, y por lo tanto, viven con la amenaza de la deportación.

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Claudia Torrens está en Twitter como http://www.twitter.com/ClaudiaTorrens