Miles de feligreses abarrotaron la plaza central de la Catedral Metropolitana para despedirse del cardenal retirado Rodolfo Quezada Toruño, quien participó activamente en las negociaciones para lograr la paz en Guatemala en la década de 1990.

"Pidámosle al monseñor Quezada que nos guíe en nuestro camino ya que él nos ha dejado un legado", dijo el arzobispo metropolitano de Guatemala, Oscar Vian Morales durante la misa de cuerpo presente.

A lo largo de la plaza central, cientos de personas desplegaron alfombras hechas de pétalos de flores y aserrín de varios colores para el recorrido del féretro realizado por sacerdotes, monjas y estudiantes que cargaron el ataúd.

Según oficiales de la policía municipal de transito, se encontraban alrededor de 5.000 personas presentes.

El presidente Otto Pérez Molina asistió a la misa. "Quezada Toruño fue un precursor de la paz en Guatemala. Creo que gran parte se la debemos a él de que haya terminado el conflicto armado (1960-1996)", dijo en el atrio de la iglesia.

Agregó que el cardenal "hizo un gran esfuerzo para que las negociaciones fueran con diálogo y no con armas".

Quezada fue ordenado sacerdote en 1956. Durante las décadas de 1970 y 1980 emergió de las filas del episcopado.

Su preocupación por los problemas sociales lo llevaron a jugar un papel clave en las negociaciones que propiciaron la firma de los acuerdos de paz en 1996, que pusieron fin a la guerra civil que azotó durante 36 años a esta nación centroamericana.

Falleció el lunes en un hospital de la capital debido a una complicación por un problema estomacal. Tenia 80 años.