El gobierno español anunció el jueves una simplificación de la carta de invitación que necesitan los turistas mexicanos para visitar el país ibérico, en respuesta a las quejas de México por ciertas expulsiones supuestamente arbitrarias en las fronteras de Madrid y Barcelona.

La decisión se produjo días después de que España adoptara una medida idéntica con Brasil tras un largo contencioso sobre las excesivas deportaciones de brasileños que habían alterado las relaciones diplomáticas entre los dos países.

En concreto, España acordó "simplificar los requisitos relativos a la carta de invitación" que requieren mexicanos sin visa. Además, delegaciones de ambos gobiernos se reunirán en junio para "aclarar" y "flexibilizar" los requisitos de entrada en el país ibérico, dijo un comunicado conjunto de las cancillerías española y mexicana.

Esa simplificación es similar a la acordada con Brasil hace una semana. En el futuro, la carta de invitación se limitará a dejar constancia de las identidades del que invita y el invitado, así como el lugar de alojamiento. El modelo de solicitud también estará disponible en los sitios de internet de embajadas y consulados.

Hasta ahora, las cartas de invitación eran facilitadas por la policía y exigían numerosos requisitos para acreditar la relación entre el visitante y la persona que cursaba la invitación, desde correspondencia personal hasta fotos, por ejemplo.

Al mismo tiempo, la parte española reiteró "su compromiso de velar por los derechos de los inadmitidos mexicanos y a facilitar su acceso a la asistencia consular inmediata, así como a sus pertenencias".

En las últimas semanas, el gobierno de Felipe Calderón se quejó de un repunte de las no admisiones de turistas mexicanos en las fronteras españolas y del trato dispensado por las autoridades.

Más problemático fue la llamada "crisis de las deportaciones" entre España y Brasil, que se remonta a 2008. El país sudamericano venía denunciando el trato recibido por turistas brasileños en aeropuertos como el de Madrid y el gran número de expulsiones arbitrarias que padecían sus ciudadanos.

Desde abril, Brasil aplica reglas de reciprocidad a los españoles, a los que se exigen los mismos requisitos que España pide a los brasileños. Es decir, tienen que enseñar el billete de vuelta y acreditar medios económicos suficientes para su estancia (unos 100 dólares al día) y una reserva de hotel o, en su defecto, una carta de invitación firmada ante notario brasileño.