La italiana Sara Errani doblegó hoy a la musculosa australiana Samantha Stosur por 7-5, 1-6 y 6-3 para alcanzar en el torneo de Roland Garros su primera final de un Grand Slam.

Errani, 24 del mundo, era la jugadora con ránking más bajo de las cuatro que han accedido este año a las semifinales, en las que batalló durante dos horas y cuatro minutos para vencer a Stosur y colocarse por primera vez en el grupo de las diez primeras del mundo.

Entrenada por el español Pablo Lozano, Errani sucede en la final a su compatriota Francesca Schiavone, campeona en el 2010 y finalista el año pasado, que en esta edición cayó ante la estadounidense Lepchenko en tercera ronda.

Sara ha completado un gran Roland Garros alcanzando también la final de dobles de mañana, viernes, junto con su compatriota Roberta Vinci, tras derrotar a las españolas María José Martínez y Nuria Llagostera. Hoy, dos glorias del tenis italiano Lea Pericoli y Nicola Pietrangeli, presenciaron en el palco el triunfo de la brava transalpina, que se medirá en la final con la ganadora del encuentro entre la rusa Maria Sharapova y la checa Petra Kvitova.

El partido comenzó una hora y 20 más tarde del horario previsto, debido a una pertinaz lluvia que retrasó todo el programa. El mal tiempo también está previsto para mañana viernes, cuando se disputan las semifinales masculinas.

Tras ceder el primer set, Stosur protagonizó una impecable reacción en el segundo, dominando con sus golpes y sus brazo de acero a la italiana. Pero Errani no se amedrentó y en el tercero se puso por delante rápidamente, con 3-0.

La australiana recortó diferencia hasta igualar 3-3, pero cuando se disponía a tomar la delantera, cometió una doble falta en el juego siguiente, y dos errores no forzados, que propiciaron que Errani mandase con 5-3.

Luego la transalpina confirmó en blanco el juego siguiente para impedir que Stosur luche por un título que el tenis australiano no gana en París desde Margaret Court en 1973.

Errani, ganadora este año de los títulos de Acapulco, Barcelona y Budapest, tiró la raqueta al ganar el partido, se echó al suelo y se tapó los ojos, para llorar después de alegría, y firmar en la cámara de televisión, en español, "Vamos".