El Gobierno de EE.UU. instó hoy a los aliados del presidente sirio, Bachar al Asad, a dejar de apoyar a ese régimen "brutal e ilegítimo" para dar paso a una transición política en el país, tras la masacre del miércoles en la provincia de Hama, donde murieron varias decenas de personas.

"Instamos una vez más a todas las naciones a abandonar el apoyo a ese régimen brutal e ilegítimo y a que se unan para respaldar la transición política en Siria", indicó la Casa Blanca en un comunicado.

Sin mencionarlos directamente, el mensaje de la Casa Blanca va dirigido fundamentalmente a China y Rusia, las dos potencias que han bloqueado hasta ahora las resoluciones de condena al régimen de Al Asad en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En ese sentido, el segundo portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, informó hoy que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, envió a Moscú a su asesor para Siria, Fred Hof, quien se reunirá el viernes con funcionarios rusos con el fin de encontrar una estrategia común para el inicio de la transición en el país.

"Es importante que expresemos nuestra posición y que insistamos en lo que queremos que pase en Siria con nuestros aliados, y también que hablemos sobre asuntos prácticos y de logística", dijo Toner en su conferencia de prensa diaria.

En su comunicado, la Casa Blanca también dijo que Estados Unidos "condena enérgicamente los atroces asesinatos selectivos de civiles" en la aldea de Al Qubeir, en la provincia de Hama, donde el miércoles fallecieron decenas de personas, en una matanza de la que la oposición acusa al régimen.

Esa masacre, junto a la "negativa" del régimen sirio a que observadores de la ONU accedan a la zona para evaluar la situación, "es una afrenta a la dignidad humana y a la justicia", subrayó la Casa Blanca.

"No hay ninguna justificación para el continuo desafío" del régimen de Al Asad al plan de paz elaborado por el enviado especial para Siria, Kofi Annan, agregó la nota.

La matanza de Al Qubeir se suma a la perpetrada el pasado 25 de mayo en Hula, en la provincia centra del Homs, donde murieron más de un centenar de personas.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, alertó hoy de que el peligro de una guerra civil en Siria es "inminente y real", al tiempo que afirmó que el Gobierno de Al Asad "ha perdido toda la legitimidad".

"Los peligros de una guerra civil a gran escala son inminentes y reales, por lo que pido al presidente Al Asad que cumpla de manera urgente e incondicional con los puntos del plan de paz", dijo Ban ante la Asamblea General, que celebra una sesión extraordinaria sobre Siria con las recientes matanzas como telón de fondo.

El plan de paz de Annan estipula, entre otros puntos, un alto el fuego, en vigor desde el 12 de abril.

Pese a que tanto el Gobierno como la oposición aceptaron ese plan, la violencia persiste en Siria, donde desde el inicio de la revuelta contra el régimen, en marzo de 2011, han muerto más de 10.000 personas, según la ONU.

El grupo Amigos de Siria, formado por EE.UU., los miembros de la Unión Europea y numerosos países árabes, celebró ayer en Washington una reunión en la que se analizó la "efectividad" de más sanciones contra el régimen de Al Asad y se abrió la puerta al uso de la fuerza bajo el paraguas de la ONU.