El enviado internacional Kofi Annan advirtió el jueves que Siria se dirige a la deriva hacia una guerra civil absoluta y responsabilizó del fracaso de su plan de paz sobre todo al gobierno del presidente Bashar Ashar.

Annan exhortó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el que persisten las divisiones, a que emita una advertencia de que habrá "consecuencias" en caso de que Assad no ponga fin a la violencia.

Con una postura crecientemente impaciente hacia el régimen de Siria, Annan confirmó por primera vez que su plan de paz de seis puntos no ha sido puesto en marcha.

Señaló que es hora de que el organismo más poderoso de Naciones Unidas y la generalizada comunidad internacional intensifique la presiones para garantizar la aplicación del plan de paz o empiece a discutir otras opciones para poner fin al derramamiento de sangre.

Annan emitió sus declaraciones en medio de indicios cada vez más graves de la inutilidad de los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto.

Los observadores de Naciones Unidas fueron el jueves blanco de disparos en su intento por llegar al lugar en el que se había escenificado, según versiones, la matanza más reciente en Siria: Cerca de 80 personas, entre ellas mujeres y niños, fueron asesinadas con armas de fuego o con cuchillos.

Sumándose a las preocupaciones sobre los observadores desarmados, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo al Consejo de Seguridad que patrullas de Naciones Unidas en Siria han afrontado obstrucción con regularidad y en algunos casos han sido deliberadamente blanco de agresiones.

Citó como ejemplos ataques con munición perforadora de blindaje y uno con un avión teledirigido de vigilancia, de acuerdo con un funcionario de alto rango de la ONU.

Annan, enviado conjunto de Naciones Unidas y la Liga Arabe, exhortó al Consejo de Seguridad que ponga en claro que habrá "consecuencias" — eufemismo de sanciones — si su plan de paz no es implementado en su totalidad.