La deuda nacional de EE.UU. puede aumentar considerablemente en los próximos 25 años si no se recorta el gasto fiscal o no se modifican las tasas impositivas, advirtió hoy la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO) en su informe anual sobre el pronóstico del presupuesto a largo plazo.

Durante una audiencia del Comité sobre Presupuesto de la Cámara de Representantes, el director de la CBO, Douglas W. Elmendorf, indicó que el crecimiento de la deuda en las próximas décadas dependerá de "las tendencias demográficas y económicas" y de las decisiones de la clase política sobre el gasto fiscal y los impuestos.

Elmendorf indicó al inicio de su testimonio que el Gobierno federal ha venido registrando los déficit más grandes del país desde 1945, tanto en dólares como en porcentaje de la economía, lo que a su vez ha tenido un impacto en la deuda federal.

Si al final de 2008, esa deuda equivalía al 40 % del producto interno bruto (PIB) para finales de 2012, la CBO calcula que ésta "excederá el 70 % del PIB, el porcentaje más alto desde poco después de la Segunda Guerra Mundial", dijo Elmendorf.

En poco más de una década, esa deuda alcanzaría el 100 % del PIB, según las proyecciones de la CBO, una entidad no partidista.

"La deuda como parte del PIB excedería su nivel histórico de 109 % para 2026, y rondaría el 200 % en 2037", según el análisis.

En la actualidad, el drástico aumento de la deuda se debe en parte a menores ingresos y más gastos federales causados por el descenso económico y por políticas aplicadas en los últimos años, aunque el desequilibrio entre gastos e ingresos ya existía antes de la recesión, explicó el director de la CBO.

El análisis ofrece como escenario fiscal posible un descenso gradual de la deuda al 53 % del PIB para 2037, debido a un aumento de ingresos y recortes en programas sociales no relacionados con el sector de salud.

Un segundo escenario, aunque más sombrío, sería un aumento del gasto fiscal debido al aumento en los gastos de salud y de la población de jubilados que reciben asistencia social.

Pero ese segundo escenario toma en cuenta la posibilidad de que el Congreso extienda los recortes tributarios en vigor hasta 2022, incluyendo los promulgados durante la presidencia de George W. Bush y que vencen a finales de diciembre próximo.

El informe presentado ante la Cámara Baja, que ofrece un panorama sobre el abismo fiscal de EE.UU., subraya, según observadores, la necesidad de que el país adopte amplias reformas fiscales para aliviar las presiones presupuestarias.

Además, surge en unos momentos en que tanto demócratas como republicanos no logran un consenso sobre la prórroga de los recortes tributarios de Bush.

El asunto también ha salpicado la contienda electoral: la campaña del virtual candidato presidencial republicano, Mitt Romney, ha dicho que el informe de la CBO es otra demostración de que, a su juicio, la Administración Obama está llevando al país "a la ruina fiscal".

El director de política de la campaña de Romney, Lanhee Chen, ha dicho que el presidente Barack Obama debería emprender reformas a los programas sociales pero, en vez, "ha dejado en claro que no tiene un plan para responder a ese reto".

Los demócratas del Congreso replican que el informe deja constancia de que la generación de ingresos, y no solo los recortes fiscales que recetan los republicanos, tienen que ser parte de la fórmula para controlar la deuda nacional.