La victoria del gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, ha trazado los parámetros de una dura batalla electoral en este estado entre el presidente Barack Obama y el aspirante conservador Mitt Romney.

La sólida victoria de Walker es una advertencia para Obama sobre los obstáculos políticos que encara en este estado tradicionalmente demócrata y en el que triunfó cómodamente en el 2008. Además, esa victoria ha dado a Romney motivos de optimismo sobre sus posibilidades de salir victorioso en un estado dominado por los demócratas en las últimas seis consultas presidenciales.

La elección de Wisconsin puso a prueba la actitud del electorado ante las reformas de Walker y su derogación de los acuerdos laborales colectivos entre los funcionarios públicos.

"El gobernador Romney tienen la oportunidad ... de ahora al 6 de noviembre para insistir que está dispuesto a adoptar las mismas decisiones difíciles", dijo Walker a la cadena de televisión Fox la víspera de su victoria.

En los próximos días, los dirigentes racionales republicanos y demócratas volverán a examinar el panorama político de Wisconsin, teniendo en cuenta que el estado sufre una tasa de desempleo del 6,7% — inferior a la media nacional del 8,2% — el importante bloque de votantes independientes y la atmósfera partidista que culminó con el conato de revocatoria de Walker.

Tanto Obama como Romney aguardaron hasta después de estos comicios para determinar la intensidad de su campaña en este estado. Pese a ello, sus allegados han sugerido los últimos días cómo enfocar los 10 votos electorales de Wisconsin en su estrategia para alcanzar los 270 necesarios en una victoria.

El equipo de Obama, que no ha gastado fondos en publicidad local desde hace meses, indicó esta semana que la votación sería muy reñida. En mayo, el gerente de la campaña Jim Messina consideró Wisconsin favorable al presidente. El lunes lo consideró "indeciso".

No hay duda de que Obama defenderá su posición en este estado, aunque no le queda otro remedio.

Romney no piensa competir intensamente en este estado, aprovechando el tirón republicano tras el triunfo de Walker. Su equipo electoral considera Wisconsin un importante objetivo, junto con la Florida, Ohio y Virginia, e incluso más atractivo que Michigan, el estado natal de Romney.